El Museo Ruso refuerza sus alianzas con otras pinacotecas internacionales

  • Los acuerdos con los Museos del Kremlim de Moscú, la Albertina de Viena y el Centro Pompidou de París se concretarán en exposiciones en Tabacalera a partir del año que viene.

Recién cumplido su primer año, el Centro de Colecciones del Museo de Arte Ruso de San Petersburgo, más conocido como el Museo Ruso de Málaga, con sede en la antigua Tabacalera, trabaja en la que promete ser una de las exposiciones más atractivas del año no sólo en Málaga, sino en todo el paisaje nacional: la retrospectiva dedicada a Marc Chagall que reunirá unas 70 obras del artista, procedentes de la colección del mismo Museo Arte Ruso de San Petersburgo, y que, según apuntaron ayer fuentes de la sede malagueña, se inaugurará finalmente algo más tarde de lo previsto, en torno al 20 de julio. Mientras tanto, el centro, con su primer responsable, José María Luna (director de la Agencia municipal para la gestión de la Casa Natal de Picasso y otros espacios museísticos), a la cabeza, trabaja en uno de los propósitos que el proyecto instalado en Huelin (conocido ya en ciertos círculos de manera jocosa como Huelingrado) asumió desde su génesis y que podría materializarse en un corto plazo: la firma de acuerdos con otras pinacotecas internacionales distintas del museo madre petersgurgués para el enriquecimiento de la oferta expositiva y la mayor proyección del Museo Ruso. Si hace ya unos meses el mismo José María Luna presentó los pormenores de la lanzadera malagueña en Moscú, ante los Museos del Kremlim, Málaga Hoy ha podido saber que aquel envite se ha concretado en un acuerdo que permitirá mostrar en Tabacalera la próxima temporada una gran exposición dedicada al zar Pedro I El Grande y su tiempo, con grandes obras de los siglos XVII y XVIII que aportarán tanto el Museo de Arte Ruso de San Petersburgo como los Museos del Kremlim y que quedará completada con un ambicioso programa cultural y académico.

Las mismas fuentes señalaron que otro aliado potencial del Museo Ruso es el Museo Albertina de Viena, a donde precisamente se desplazó ayer José María Luna con el objetivo de afianzar algunos acuerdos. La Albertina, que actualmente acoge una exposición temporal dedicada a las vanguardias rusas con el título De Chagall a Malevich, contiene uno de los fondos más importantes de dibujo y obra gráfica de todo el mundo y una abrumadora colección de arte de los siglos XIX y XX, De Monet a Picasso. Tal y como apuntaron desde el centro, hay conversaciones "avanzadas" para que el Museo Ruso exhiba a partir de 2017 una gran exposición dedicada al pintor alemán Georg Baselitz, con préstamos de esta misma colección, lo que permitiría ahondar en otra de las prioridades del museo: los nexos artísticos entre Rusia y Europa, un cosmos que en el caso de Baselitz, formado en la antigua RDA bajo la influencia soviética y después trasladado a la República Federal, presentaría un contexto altamente significativo en lo que al siglo XX se refiere. Otra institución europea interesada en establecer convenios con el Museo Ruso es un viejo conocido de la ciudad: el Centro Pompidou de París, que, además de mantener su sede en el Cubo del Puerto, también parece inclinarse a la idea de traer al Museo Ruso parte de sus fondos correspondientes al otro lado del Telón de Acero. Con ello, además, se pondría en marcha un mecanismo que más de uno espera: la colaboración entre los dos museos malagueños que abrieron sus puertas el año pasado casi al unísono y que comparten gestión y equipo. Aunque haya que pasar por París.

Mientras, el Museo Ruso se dispone a habilitar una sala menor para una exposición del artista malagueño Emmanuel Lafont y otro gancho veraniego, Cervantes en el arte ruso. Tan cerca, tan lejos.

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