Nervios en una clausura feliz y de celebración

Fue evidente que la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) se presentó más lectora (de partituras) que intérprete (de emociones), hablando en términos generales. La ocasión requirió un esfuerzo extra ante la presentación de cinco obras de encargo en las manos creadoras de Prieto, Turina, García Román, de Pablo y García Abril, y no se constató.

La obra de Cristóbal Haffter se mostró cercana en una correcta ejecución de los maestros de la OFM. José Luis Temes, en su papel, supo imprimir los recursos que rezuman de esta partitura tan evocadora. En sí, Epitafio para el sepulcro de Juan del Enzina muestra la esencia misma de la época del polifonista español. Por su parte, Claudio Prieto y su Veredas del tiempo sufrieron los rigores de las pobres condiciones acústicas ya reseñadas en otras ocasiones.

La commedia dell' arte de José Luis Turina sí estuvo más certera, pese al lapso de tiempo la preludió. Errores aparte, la traducción fue aceptable pese a un final cercano a lo brusco. García Román, con Die weisse Rose, y Luis de Pablo, con Co le tromme in bocca sí se presentaron en forma correcta y equilibraron un Lumen de García Abril muy afortunado en la excelente cuerda compacta, la buena asistencia de Sestakova y Marenholz.

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