Niños Mutantes ofrecen una noche de pop en la Sala Vivero

  • Los granadinos presentan 'Todo es el momento' (Astro, 2008), su quinto disco en diez años de carrera, cuya producción es obra de Fino Oyonarte, ex Los Enemigos

Todo es el momento (Astro, 2008) es el quinto álbum de los granadinos Niños Mutantes, y la razón por la que esta noche se plantan en la Sala Vivero a las 22:00. "No hemos parado ningún fin de semana y ya hemos hecho el primer festival. Estamos contentos de estar en la carretera", dice Nani, el batería de la banda, que habla también por Migue (bajo) y Juan Alberto (voz, guitarras y teclados).

Niños Mutantes lleva diez años en el circo de la música española, y todavía resulta difícil encasillarles. A ellos les gusta. "Hemos huido de las marcas, nos interesan las canciones y la música", afirma Nani. "Nuestro público es gente variada, no tenemos fans integristas. Lo prefiero así, me gustan más que los indie poperos", añade el batería, quien sabe que su cercanía al indie de los noventa -el de Los Planetas y demás luminarias del noise- es innegable, pero que tampoco encajan en la escena.

Pasan los años y la banda ha madurado, eso parece que ha marcado el tono de Todo es el momento, un disco que llega una década después de Mano, parque, paseo (Astro, 1998). "Ya no nos ponen tanto los Pixies ni Nirvana, ahora nos alucinan más grupos de country-rock actuales, gente como Midlake, Broken Family Band y Wilco. Hemos aprendido otras cosas, hemos escuchado más música. Ahora aprecio más a Bob Dylan, por ejemplo", afirma Nani. Pero que nadie se asuste, Niños Mutantes siguen siendo los mismos: "Más que cambios lo que hay es más riqueza musical, detalles como algún chelo, una trompeta... pero nos gusta defender los discos en directo", asegura el batería.

Una novedad que aporta Todo es el momento es cómo ha sido grabado, en cinta analógica. "No es una postura, me parecería absurdo; es que nuestros colaboradores y amigos lo preferían grabar así. Yo no soy capaz de distinguir entre un disco grabado en digital o en analógico", se sincera Nani. "No es una prioridad que las canciones suenen bien, sino que funcionen", deja claro el granadino.

Tampoco el proceso ha sido como en ocasiones anteriores. Para su quinto disco se han encerrado con amigos y no se han ido muy lejos, ya que lo han grabado en Granada. "Quince horas al día en un estudio en la Alpujarra con vistas al Mulhacén, con amigos. Ha sido un proceso más humano". Y es que, Niños Mutantes se lo toma con calma: "Con mucha tranquilidad hemos podido hacer de todo desde un sello pequeño, que siempre nos ha apoyado".

Además de su paso a lo analógico, la grabación de Todo es el momento les ha llevado a trabajar con Fino Oyonarte, uno de los productores más activos de la escena independiente. El ex Los Enemigos, ahora en Clovis, se encargó a principios de los 90 del sonido de Los Planetas, y desde entonces no ha parado de apuntalar discos y más discos. "Su mayor talento es la intuición. Ha sacado el aire de cada canción. Si alguna tenía que sonar a Love pues suena a Love". Pero Oyonarte no fue la primera persona en la que pensaron para este álbum: "La primera opción fue Suso Saiz, pero por fechas no pudo ser; él fue la segunda persona, y aceptó". El otro encargado del sonido ha sido Michel Martín, productor de bandas como Nosoträsh, Hombres G, Los Ronaldos, Duncan Dhu y Mastretta, entre otros.

Las trece canciones que componen Todo es el momento son Sapos y culebras, Te favorece tanto estar callada, No sabías que era tu oportunidad, Formentera, No sabes estar bien, Arañicas, Daniela, No puedo más contigo, El predicador (Haiku), Ayurveda, Lovesong Miguelito, Cuando el diablo me habló de ti y La primera mentira.

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