Optimismo terapéutico

Drama, Bélgica-Francia, 2009, 105 minutos. Dirección: Eric-Emmanuel Schmitt. Fotografía: Virginie Saint-Martin. Música: Michel Legrand. Intérpretes: Michèle Laroque, Amir, Max von Sydow, Amira Casar, Mylène Demongeot, Constance Dollé. Cines: Albéniz.

La distribuidora Karma sigue apostando por la espiritualidad y el misticismo en sus más diversas manifestaciones cinematográficas, cajón de sastre en el que caben por igual el Uncle Boonme de Weerasetakhul, la Thèrese de Cavalier, el Blow horn de Miñarro o estas Cartas de Dios que llegan oportunamente a su destino en Semana Santa para coger a su espectador potencial bajo de defensas.

Eric-Emmanuel Schmitt traslada su optimismo militante (véase su Odette, una comedia sobre la felicidad) a una fábula para todos los públicos que tiene como protagonista a un niño pelón enfermo de cáncer terminal. Al hospital en el que está ingresado llegará una mujer con un vestido rosa con la que establece una relación especial en la que la fantasía, los juegos y la fabulación se convertirán en los necesarios analgésicos para mitigar el dolor y el miedo a la muerte, y también, como contrapartida, para suavizar el mal carácter de la protagonista.

Así, entre escapadas oníricas, colores intensos, fantasmas inofensivos y un estilo enfático en la línea Jeunet-Amélie, Cartas a Dios (basada en una novela del propio Schmitt) afianza su discurso positivo y creyente (lejos de la ortodoxia) con tanta ingenuidad como escaso sentido del ridículo, tal es su apuesta a tumba abierta por la fantasía y los rodeos como terapia para escapar felizmente de este mundo cruel.

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