Paco de Lucía a los 16

  • Universal publica, por vez primera en un CD independiente, las primeras grabaciones como solista del tocaor algecireño, junto a otros inéditos

Paco de Lucía. Con Dolores, Duquende y Manolo Sanlúcar. Universal

El disco incluye 13 temas del tocaor algecireño que hasta ahora permanecían relativamente ocultos para el gran público. El material incluido es éste: los cuatro temas incluidos en el primer EP del tocaor, con sólo 16 años (1964), la banda sonora original de la película La Sabina (1979), las alegrías del Niño Ricardo incluidas en el disco de homenaje que se le hizo tras su fallecimiento (1972), una colaboración con el grupo de jazz Dolores justo antes de que éste pasase a ser su grupo de acompañamiento (1978) y las sevillanas a dúo con Manolo Sanlúcar de Sevillanas (1992), la película de Saura.

La recopilación se completa dos colaboraciones en discos ajenos: unos tangos del primer disco en solitario de Juan Habichuela (1999), con la voz del Potito y dos bulerías de Samaruco (2000) en las que ejerce de acompañante de lujo del Duquende. Este disco de inéditos se publicó por vez primera con la Integral (2003) de Paco de Lucía, por lo que pasó en cierto modo desapercibido. Ésta es la primera vez que se puede adquirir de forma independiente.

En su primer disco como solista, que incluía cuatro temas nada más, Paco de Lucía decide inaugurar su obra solista con la rondeña de Montoya, verdadera piedra de toque de todo guitarra solista. Paco se había estrenado a nivel discográfico con una serie de EP junto a la voz de su hermano Pepe, y este mismo año de 1964 de su debut discográfico grabaría también un primer disco flamenco a dúo con el también guitarrista Ricardo Modrego. El joven Paco de Lucía ofrece una interpretación canónica, académica, redonda y plena, de una solemnidad, una serenidad y una seguridad impropias de un adolescente, del clásico montoyista. Asume con todas las consecuencias las bases de un género, la rondeña, que él mismo revolucionaría unos años más tarde. En ciertos pasajes de la obra se aprecia su gusto por la velocidad, de influencia sabiquista, que le llevaría a transformar este arte por completo. Los otros tres temas de este primer EP son composiciones propias, dos de ellas de algo más de dos minutos, en los que Paco se estrena como compositor en la estela ricardista de estricta alternancia rasgueo/falseta, de bordón restallante y endiablada velocidad y seguridad técnica. Es en las alegrías, toque propio de su lar nativo, donde más se explaya el joven intérprete, y donde hace alarde de recursos: trémolos, arpegios, escalas, etcétera. Una guitarra ingenua y naif si la comparamos con lo que vendría más tarde, pero que, dentro de su perfecta formación clásica, ya se permite mostrar inquietudes compositivas.

El homenaje manifiesto al maestro, Niño Ricardo, llega en forma de unas alegrías del sevillano que Paco de Lucía publicó en el disco homenaje que se le hizo al gran tocaor el año de su muerte (1972). Nos encontramos a un Paco de Lucía muy distinto, pleno de técnicas y camino de sus revoluciones y su consagración como el más popular de los intérpretes flamencos. Eso sí, el tocaor se muestra como un genial dominador de las técnicas del pasado, que entonces eran puro presente, ensayando, incluso, polifonías líricas que en el Niño Ricardo, por sus carencias técnicas, estaban apenas apuntadas. Un tema deslumbrante, de lo mejor de este disco.

A través de su colaboración con el grupo Dolores se daría un cambio fundamental en la estética de la guitarra flamenca contemporánea. Por donde caminas se inicia con la flauta de Jorge Pardo, el bajo de Carles Benavent y las percusiones brasileñas de Rubem Dantas que pronto pasarán a conformar el sexteto del tocaor. Jazz-funk envolvente característico de la época en el que la guitarra de Paco de Lucía, ya completamente adulta, con una solidez apabullante, es un brillante contrapunto melódico de la voz y la flauta. Grandes variaciones instrumentales, como hacía en la época junto a los John McLaughlin, Al Di Meola y compañía. En la banda sonora de La Sabina, película de José Luis Borau de 1979 protagonizada por Ángela Molina, los sentimentales temas de la guitarra de Paco de Lucía, en forma de balada, taranta clásica y bulerías (sobre el tema Fuente y caudal por mineras) están subrayados por vientos, cuerdas y batería.

Las sevillanas a dúo con Manolo Sanlúcar son uno de los números más conocidos de la película que Saura dedicó al género en 1992. Contrasta el lirismo del sanluqueño con el frenesí y la contundencia metálica del de Algeciras. Las dos mejores guitarras de su tiempo, frente a frente, con dos variaciones por barba.

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