Paco Merino, el actor "invisible"

  • Ha recibido el premio de la Unión de Actores a 'Toda una Vida' por sus más de 40 años de trayectoria · Estos días actúa con la Compañía Nacional de Teatro Clásico

Su rostro evoca infinidad de escenas de teatro, cine y televisión, pues, en sus más de cuarenta años de trayectoria, a Paco Merino no le ha faltado el trabajo, aunque, por su innata discreción, se considera un "actor invisible".

"Creo que soy el actor que más ha trabajado en España. Nunca me ha faltado el trabajo y no dejaré de trabajar mientras pueda porque es mi vida; pero soy un actor invisible, porque no frecuento corrillos y cuando se hace una foto me coloco detrás", comenta desde el Teatro Pavón, sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC), en la que representa El pintor de su deshonra, su cuarto montaje con la formación.

Paco Merino ha recibido recientemente el Premio a Toda una Vida de la Unión de Actores, un galardón que reconoce una trayectoria profesional y que ya han recibido otros 16 premiados, como Nuria Espert o José Luis Gómez. "No tengo más que estudios primarios, pero a los 14 años empecé a leer y no he parado. Me gusta sobre todo la novela del XVIII, como Balzac y Dostoevsky. De hecho pasé de leer tebeos a Dostoevsky; es lo que nos pasa a los autodidactas, vamos a saltos", comenta entre risas.

Merino trabajaba en un banco mientras hacía sus pinitos en teatro de cámara, hasta que comenzó con una trayectoria profesional que le ha puesto a las órdenes de los directores de teatro y de cine más destacados, y junto a las grandes figuras de la interpretación como José María Rodero o Daniel Dicenta.

"Cine es lo que menos he hecho, pero tengo la suerte de haber trabajado en las grandes películas de Gutiérrez Aragón, con Carlos Saura y Víctor Erice", recuerda este actor, quien cree que en el séptimo arte siempre ha pasado lo mismo: "hay talento pero no hay industria que sustente la creación".

En teatro, se ha subido a las tablas con directores como José Carlos Plaza, Adolfo Marsillach, Lluís Pascual y Calixto Bieito, y más recientemente, con Eduardo Vasco, máximo responsable de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, quien, a su llegada, le reclutó para formar parte de uno de los elencos de la formación artística. "Fue una sorpresa que me llamara, porque no le conocía", recuerda Merino, quien reconoce que siempre le ha gustado más el teatro contemporáneo y había hecho poco clásico.

El actor parece haberle cogido el gusto al verso tras montajes como Tragicomedia de Don Duardos ó Amar después de la muerte: "estando aquí he encontrado bellezas que se me escapaban", comenta. Pero si por algo es recordado es por su trabajo en televisión, donde participó en innumerables Estudio 1, y recientemente en la serie El internado.

"Los actores no tenemos planes. Me gusta seguir trabajando, aunque llega una edad en la que se hace un poco cuesta arriba...", confiesa Merino.

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