Paisajes para una inspiración

  • Los creadores del programa de residencia artística de La Térmica ultiman los proyectos que exhibirán a partir del próximo viernes

Afirma Fernando Arrabal que la creación no tiene que ver con el caos sino con la confusión. Pero lo que se cuece estos días en las salas de La Térmica reservadas a su programa Creadores tiene que ver, a modo que uno se adentra en sus dominios, tanto con lo uno como con lo otro. Es lo que corresponde, al cabo, cuando de hacer arte se refiere, más aún cuando el artista asimila plazos estipulados para presentar sus obras al público. Los seis creadores seleccionados para participar en la edición del presente año del programa de residencia artística del centro cultural de Los Guindos han trabajado y vivido aquí desde febrero, entregados en cuerpo, alma y pensamiento a sus proyectos; la institución les ofrece posada, manutención y espacios a modo de taller (todo en el mismo recinto) y ellos se comprometen a tener a punto sus obras en el día señalado. El resultado podrá comprobarse personalmente a partir del próximo viernes 10 de junio, cuando se inaugurará en La Térmica la exhibición en la que los artistas mostrarán sus obras; algunas de estas piezas se instalarán en la sala de exposiciones señalada ad hoc y otras, como es costumbre, pasarán a formar parte de forma perenne del paisaje visual del centro, tanto en los dominios internos del mismo como en sus exteriores (jardines, aparcamientos y demás áreas). En realidad, la del viernes será una jornada a favor del arte que incluirá ingredientes mucho más allá de la inauguración, como un encuentro de galeristas en el que participarán Ismael Chappaz y Juan Manuel Menero de la Galería Espai Tactel de Valencia y Paloma González de la Galería F2 de Madrid. La presentación correrá a cargo del doctor en Historia del Arte de la Universidad de Granada Francisco Ramallo, que ha ejercido de comisario del proyecto con un pormenorizado seguimiento de los residentes (tampoco faltarán tras la inauguración los conciertos, sesiones de Dj y el ambiente festivo marca de la casa en La Térmica). Gala Knörr, Ana Barriga, Jean Philippe Illanes, Mamen Morillas, Efrén Calderón y el colectivo La Conjunción Y presentan seis miradas bien distintas a la creación contemporánea; su confluencia, eso sí, permite trazar un mapa más o menos afinado de por dónde van los tiros en lo que al arte se refiere. Málaga Hoy visitó a estos artistas mientras ultimaban sus proyectos y aquí apuntan algunas conclusiones reveladoras.

De entrada, el proyecto de Creadores de La Térmica sirve para ratificar algo que ya sabíamos: la pintura no sólo no ha desaparecido del espectro plástico del siglo XXI, sino que se encuentra en una situación reforzada como lenguaje predilecto de no pocos artistas a la hora de representar su mundo. Y resulta digno de análisis el modo en que la pintura se presta a los diálogos más fecundos con los más diversos aspectos de la postmodernidad. Así, Gala Knörr, nacida en Vitoria en 1984 y residente en Londres, ha optado para su proyecto térmico, titulado Crowd-source malagueño, por la pintura como mecanismo para indagar en la conectividad social dentro de la (sub)cultura moderna de la mano de la red social snapchat. "Es una app muy interesante que ha tenido una gran implantación en los últimos años gracias al uso que hacen de ella algunos famosos", explica la artista, que añade: "De snapchat me interesa su carácter efímero: la gente comparte imágenes que van a estar ahí sólo un tiempo determinado, y me parece que había una lectura social en este matiz". Su proyecto pasa por trasladar a la pintura las imágenes que algunos usuarios de la red le enviaron expresamente para este fin, lo que permite una inversión de las reglas a través del viejo sueño romántico de la permanencia a través de la pintura. "Me mandan de todo, lo mismo fotografías íntimas y atrevidas y otras de lo más convencional. Pero, en todo caso, son representaciones de la vida real que traspasan los límites de lo personal a través de lo digital, y me parecía interesante introducir el arte en todo esto", apunta Knörr, que dejará estas pinturas (dispuestas en una suerte de gran collage) en su estudio para que puedan ser visitadas aquí el día 10 y presentará en la exposición colectiva otras dos pinturas de gran tamaño. Su conclusión es determinante: "La persona que somos en las redes sociales es una extracción de nuestros deseos más profundos". Y así lo atestigua.

La jerezana Ana Barriga, conocida (y reconocida) gracias principalmente a su obra escultórica, cambia aquí de registro en otra adscripción a la pintura, en una iniciativa de color aún más clásico. Su proyecto, Viva el vino, consta de tres cuadros de distintas dimensiones pero con la tradición española del bodegón como eje esencial: "En su momento de máximo esplendor, el género servía para que los artistas presumieran de sus posesiones más preciadas. Y yo he hecho justamente esto, sólo que mis posesiones más preciadas las he comprado en mercadillos o directamente son objetos de desecho". Barriga ha llenado así su estudio temporal de todo tipo de muñecos, objetos, prendas y figuras afectadas por el paso del tiempo, que la artista ordena según diversas combinaciones posibles y fotografía antes de trasladarlas al lienzo, donde conviven con las dimensiones y escalas convenientemente modificadas "en una invitación a la reflexión sobre lo ornamental en nuestras vidas". Una vez que cada pintura está terminada, la artista interviene sobre ellas con un spray "cometiendo un pequeño acto vandálico contra lo que he hecho. De alguna forma, quiero separarme con esto de la idea del pintor tradicional". Y cita Ana Barriga a Schiller para resumir el sentido de este viaje a la memoria, la evocación y la definición (así como la habitabilidad) del yo: "El hombre es una mezcla de razón y de emoción".

La artista Mamen Morillas, vinculada biográfica y emocionalmente a Málaga, también vive en Londres. Dedicada profesionalmente a la ilustración, prepara para La Térmica un proyecto llamado Ictus con dos tramos bien diferenciados: uno, de tipo escultórico, está basado en la "creación de mundos fantásticos y de ensoñación" que Morillas practica con frecuencia como ilustradora, y que ha traducido en lo tridimensional para la ocasión, con la cerámica como elemento fundamental. Esta opción ha entrañado algunos problemas logísticos ("Una vez creadas las piezas aquí, tenía que llevarlas a un ceramista para meterlas en su horno. En el camino se han perdido algunas. Estoy pensando en hacer una exposición de descartes con las obras que han salido mal") pero el resultado es harto interesante, con propuestas como el bosque cerámico que podrá verse en los jardines de La Térmica a partir del viernes. El otro gran elemento del proyecto, al que da título, responde igualmente a una disciplina tradicional que en manos de Morillas adquiere un impactante contenido emocional: Ictus es una gran pieza de bordado que reproduce el mapa neuronal del cerebro humano en una tela que podrá verse en la sala de exposiciones. Y la artista apunta las claves ante su obra extendida y ya casi terminada: "Hace 25 años, cuando yo tenía 12, mi madre sufrió un infarto cerebral y perdió la memoria. Cuando salió del hospital no nos reconocía a ninguno de la familia. A esto siguió un largo proceso que, evidentemente, me marcó y que he querido recrear ahora. La tela en la que está hecho el bordado es la sábana que iba a estrenar mi madre en su noche de bodas. Y ya traía su nombre, que es el mío, también bordado". Su madre, asegura, la ha ayudado y tutelado en el desarrollo de la obra.

Jean Phillippe Illanes nació en París en 1978 pero también vive en Londres. Su proyecto se titula Vestigios contemporáneos y en él extiende una línea ya emprendida en polígonos industriales ya abandonados de París: el empleo de materiales extraídos de los mismos (neumáticos, piezas de electrodomésticos y otros utensilios), así como del cemento como aglutinador revisitado, para piezas escultóricas de ambición clásica, arquitectónica y espiritual, en la que caben representaciones de templos, fósiles y detalles vinculados al mundo antiguo (además, Illanes ha intervenido en el aparcamiento exterior de La Térmica con un interesante mural urdido en iguales mimbres). El colectivo La Conjunción Y, formado por Candela Olarte y Deborah Elías, presenta en El observador un revelador trabajo que conjuga lo neurocientífico y lo artístico sobre las experiencias neuronales que suceden a la contemplación de una obra de arte, y que cristalizarán el día 10 con la proyección de un vídeo que da buena cuenta de sus investigaciones y una conferencia ilustrativa. Por último, el malagueño Efrén Calderón abraza el arte urbano con una gran intervención que sucede también al aire libre en ambición interactiva, con una recuperación tanto de los espacios como de los residuos generados en el proceso. El futuro ya es presente.

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