París redescubre los misterios del 'Guernica' a través de su creación

  • El Museo Picasso dedica una exposición al cuadro de su mentor que incluye carteles de los fondos de las Brigadas Internacionales

Un boceto preparatorio del 'Guernica'. Un boceto preparatorio del 'Guernica'.

Un boceto preparatorio del 'Guernica'. / m. h.

Reconocida como una de las mayores obras del siglo XX, el Guernica de Pablo Picasso es mucho más que el retrato misterioso de una cruenta escena de la Guerra Civil española, como muestra la exposición que consagra el Museo Picasso de París a los orígenes del lienzo y su eco 80 años después. "Picasso era muy conocido cuando pintó el Guernica, pero a partir de ese momento se convirtió en El Artista y la obra se alzó como un icono republicano y un símbolo por la paz", explicó la conservadora del Museo Picasso de Barcelona, Marlén Gual, colaboradora en la muestra de París, presentada ayer a la prensa.

El pintor recibió al inicio de la Guerra Civil el encargo del Gobierno de la República española de crear una obra para el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937: el arte debía ser un arma simbólica por la defensa de la libertad. Los bocetos iniciales, que realizó antes del bombardeo de los aviones alemanes sobre la ciudad vasca de Guernica, muestran las primeras ideas del malagueño, que pensó en reflejar una familia o en una obra más comprometida, como un puño levantado en señal de resistencia. Tras el 26 de abril de 1937, los cientos de civiles muertos que dejó el primer bombardeo civil en masa de la historia, ensayo de Hitler previo a la Segunda Guerra Mundial, convencieron a Picasso de cuál debía ser su denuncia.

Apenas tardó un mes en terminar la imponente obra, de 3,49 metros de alto por 7,77 de largo. El mismo artista se negó a dar explicaciones sobre un cuadro que, pese a su efecto inmediato en el espectador, resultaba misterioso, sensación a la que él contribuyó dejando abierta la interpretación sobre la representación del toro o el caballo, frecuentes ya en el imaginario de su obra. En 1934, su última visita a España dio lugar a una serie de grabados sobre los Desastres de la Guerra (1810-1815) de Francisco Goya, al tiempo que insistía en las figuras del toro, el Minotauro y composiciones nocturnas influidas por el surrealismo, que hacen que el Guernica sea una síntesis de su propio trabajo.

"Se pueden ligar perfectamente Los fusilamientos del 3 de mayo, de Goya, un símbolo de la resistencia española ante el invasor francés, y el Guernica de Picasso", arguyó Gual sobre el reflejo que el arte ha dejado de dos momentos claves para España en el siglo XIX y XX. La exposición sigue de cerca la creación del lienzo, captada por la cámara de Dora Maar, así como una serie de carteles de los fondos de las Brigadas Internacionales, que los Archivos Nacionales de Francia han ofrecido para la ocasión.

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