Paul Anka, elegancia en el Cervantes

  • El que fuera ídolo de adolescentes en los 50 y letrista de 'My way' actúa hoy en Málaga ante un teatro abarrotado

Paul Anka es uno de los tipos más veteranos e inteligentes del showbizz estadounidense. Tras cincuenta años de carrera se presenta en Málaga por primera vez, esta noche en el Teatro Cervantes a las 21:00, y llena. Lejos de ser una estrella de cartón, el canadiense ha sabido mantener atractiva su sonrisa en este comienzo de milenio. En 2005, publicó en Verve Rock Swings, una colección de standards contemporáneos -de Wonderwall, de Oasis, a Smells like a teen spirit, de Nirvana-. Dos años después, Anka repitió jugada con Classic Songs: My Way, donde además se lanzó a los duetos con Michael Bublé y Jon Bon Jovi. Así, es como se renueva el público.

Ídolo de adolescentes en los cincuenta, intérprete de éxito, compositor, actor y hombre de negocios, Paul Anka (Ottawa, 1941) es uno de los nombres más importantes de la música popular anglosajona de los últimos 50 años. Y la suya es una de las carreras más peculiares. La canción Diana (1957), uno de los sencillos más vendidos de todos los tiempos -unas diez millones de copias en su momento-, le convirtió en millonario antes de la mayoría de edad, pero la llegada de bandas como The Beatles, The Rolling Stones y The Beach Boys le llevaron a dirigir pronto sus pasos a la composición: uno de sus grandes logros fue It doesn't matter anymore, que popularizó Buddy Holly.

Además de componer para otros, Paul Anka también dio el salto a la actuación, como ya hiciera su gran amigo Elvis Presley. Su primer papel no fue fácil, ya que cayó en las manos del duro Samuel Fuller en Verboten! (1959), filme bélico que contrastaría con las películas amables en las que participó después -también se dejó ver en El día más largo (1962)-.

Más y más discos acumuló Anka, pero fueron las canciones que creó para otros las que le dieron un status en la industria. "Quizás también dudé cuando mejor me divertía / quizás yo desprecié aquello que no comprendía / hoy sé que infierno fui y que afronté ser como era / y así logré seguir, a mi manera", escribió para Frank Sinatra en My way. Otro que se aprovechó de su talento fue Tom Jones, para quien compuso She's a lady -el mayor éxito del galés-.

Convertido en uno de los puntales de Las Vegas, con una música orquestada y adulta -refugio de otros cantantes ante la ola del pop de los 60-, Paul Anka acumuló dinero y canciones. Con su fortuna ha cometido locuras, como comprar parte de los Ottawa Senators un equipo profesional de hockey, y con sus composiciones alcanzó de nuevo el primer puesto de las listas con Having my baby (1974).

La televisión es el otro medio en el que el músico se ha sentido a gusto. Tras actuar de modo episódico en alguna series, como Kojak, a principios de los 80 tuvo su propio programa. Más recientemente, Paul Anka se convirtió en el salvador de Springfield, cuando los carteles publicitarios tomaron vida y comenzaron a arrasar la ciudad de Los Simpsons -Anka cantó una canción publicitaria, género que no le es desconocido ya que en los 70 creó un tema muy popular para Kodak-. Además, en la serie Las chicas de Gilmore, protagonizó un episodio, y el perro de uno de los personajes lleva su nombre.

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