Perera corta cuatro orejas en la plaza de La Merced de Huelva

  • El diestro extremeño sale en hombros · Enrique Ponce consigue un trofeo · Morante, abroncado en su segundo

GANADERÍA: Cuatro toros de La Dehesilla y dos (segundo y cuarto) José Luis Pereda, pobres de cara y de juego desigual. TOREROS: Enrique Ponce, silencio y oreja tras aviso. José Antonio 'Morante de la Puebla', división tras dos avisos y bronca. Miguel Ángel Perera, dos orejas y dos orejas. Incidencias: Plaza Monumental de La Merced de Huelva. Miguel Ángel Perera salió en hombros.

El extremeño Miguel Ángel Perera salió en hombros en el segundo festejo de las Colombinas, tras cortar un total de cuatro orejas, entre tanto Enrique Ponce consiguió un trofeo del cuarto toro y José Antonio Morante de la Puebla, con el peor lote, fue abroncado en su segundo.

Miguel Ángel Perera cortó las dos orejas al primer ejemplar de su lote, despertando así una corrida sumida en el aburrimiento por las pocas opciones de los toros de José Luis Pereda y La Dehesilla (los dos hierros del ganadero y empresario onubense). Perera salió dispuesto desde el saludo de capa, templando mucho a pies juntos. Tras apenas picar al toro, el de Puebla del Prior protagonizó un vibrante quite por tafalleras, chicuelinas, gaoneras y revolera que terminó de entregar a la plaza con su labor. Comenzó la faena con impresionantes estatuarios. Una faena de mucha técnica y seguridad, ayudando al toro en las primeras series sobre la mano diestra para que se afianzase y para aprovechar después su fondo en tandas en redondo con mano baja, ligazón y seguridad, alargando el trazo de los muletazos. El toreo al natural no estuvo a la misma altura, ya que al toro le costaba más repetir y Perera decidió acortar terrenos para cerrar con unas ajustadas bernadinas antes de matar de una estocada desprendida y pasear las dos orejas.

Perera volvió a imponerse ante el otro toro de su lote, el sexto, un ejemplar deslucido, al que toreó bien a la verónica, brillando también en un quite por tafalleras de buena factura. Su labor caló en los tendidos porque el diestro extremeño se la jugó en todo momento y volvieron a premiarle con otras dos orejas tras una estocada.

Enrique Ponce, que abría cartel, tuvo en suerte un mal lote. Con el flojo y soso primero, se gustó lanceando a la verónica. Luego, la labor con la muleta no llegó a tener repercusión. El toro se rajó de inmediato, en la primera serie, y buscó las tablas.

Con el cuarto, Enrique Ponce paseó una oreja de un toro muy bajo de raza con el que protagonizó una faena muy larga (recibió un aviso toreando) en la que no pudo atacarle para evitar que se rajase. Alargó mucho el trasteo de manera elegante, sin apretar, en la media altura. Mató de estocada y descabello y recibió una oreja.

Morante de la Puebla salió con ganas en su primero, un toro que se fue complicando y agriando y con el que apenas pudo hacer nada, pues siempre se cruzaba en la embestida. El diestro sevillano pasó las de Caín con la espada. Con el quinto, Morante de la Puebla no se puso apenas delante. Fue un banderillero suyo quien puso al toro en el caballo, donde le pegaron mucho y el de La Puebla tomó la muleta para machetearlo tras los primeros compases donde el toro se colaba peligrosamente.

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