Pérez-Reverte invoca la responsabilidad cívica

  • El escritor acaba de publicar su última colección de artículos periodísticos, 'Cuando éramos honrados mercenarios'

Desde hace 17 años, Arturo Pérez-Reverte mantiene una cita con los lectores en esos artículos que publica cada domingo y que reflejan su "visión del mundo". En ellos critica con frecuencia a los políticos de turno, pero también a los ciudadanos que actúan como "cómplices pasivos" y "no reaccionan ante nada". "Todos somos cómplices de los canallas que nos manipulan y lo somos por incultura, por comodidad y por esa falta de reacción", afirma Pérez-Reverte en una entrevista en la que habla de su nuevo libro de artículos, Cuando éramos honrados mercenarios, que reúne los publicados de 2005 a 2009.

La labor como articulista de Pérez-Reverte ha sido recogida por la editorial Alfaguara en los libros Patente de corso, Con ánimo de ofender, No me cogeréis vivo y, ahora, en Cuando éramos honrados mercenarios, títulos, comenta su autor, que "son muy significativos" y que "resumen perfectamente el espíritu" que los ilumina.

"Es mi visión del mundo. Cualquier lector de mis novelas, al leer estos artículos, comprende de dónde viene el material con el que las nutro", asegura Pérez-Reverte, autor de una extensa obra narrativa jalonada de éxitos y traducida a 35 idiomas. En esa cita semanal, el autor de El club Dumas, La tabla de Flandes y La Reina del Sur ha ido creando "un personaje" que cultiva y que mima, y que le permite "decir atrocidades" que en su vida normal no dice ni "tendría por qué". "El Arturo Pérez-Reverte gruñón, que critica a todo el mundo, es un personaje. Yo no soy así", deja claro el escritor, que se toma sus artículos como "un desahogo semanal. Es como la válvula por la cual una caldera deja escapar la presión excesiva que le sobra".

Como dice José Luis Martín Nogales en el prólogo de Cuando éramos honrados mercenarios, los artículos de este libro "se han publicado durante un tiempo que ha pasado de la euforia económica al derrumbe" y en el que "la fiebre inversora" con que empezó el siglo XXI "derivaría pronto en una de las crisis más profundas de la historia reciente". Una crisis, por cierto, que Pérez-Reverte ya vio venir en su artículo Los amos del mundo, que en 2008 circuló por la red y en el que el escritor arremetía contra aquellos que se pasan el día hablando de "fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje". "Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro", advertía.

Lo curioso es que ese artículo es de 1998. Diez años después todo sucedió como auguraba el escritor en aquel texto. "Mi reflexión es la siguiente: si yo, que soy un individuo normal, de infantería, me daba cuenta perfectamente de lo que iba a suceder en la política y en la economía, cómo estos sinvergüenzas de financieros y políticos dicen ahora que les ha pillado por sorpresa. Tendrían que haberlo visto", afirma Pérez-Reverte, que publicará próximamente su última novela, El asedio. Pero "les importaba un carajo", asegura el escritor. "Lo que sucede es que, aquí, todo el mundo, sin distinción de colores, hace negocios y gobierna pensando en el año que viene o en los siguientes seis meses, y a nadie le preocupan las cosas a largo plazo", añade.

El novelista también recuerda "continuamente" en su cita semanal que "los culpables" de esa situación "somos nosotros". "Lo que más sale en los artículos es este país acrítico, analfabeto, sin capacidad de reaccionar ante nada". "Desde hace muchísimas generaciones somos cómplices de los canallas que nos manipulan. Cosas por las que la gente normal estaría poniendo barricadas en la calle, asaltando palacios y ministerios, aquí en España la gente las asume y a los dos días ya se ha olvidado porque se va de puente", dice con su habitual contundencia.

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