Un Pleno cargado de rosquillas

  • El Ayuntamiento de Coín deja a un lado las mociones y la crítica política en la última sesión del año y las sustituye por una degustación del típico dulce

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Coín vivió ayer su jornada más dulce. Los concejales del equipo de gobierno y de la oposición aparcaron sus diferencias y celebraron la tradicional sesión de las rosquillas, en la que dejaron a un lado las mociones y propuestas y las sustituyeron por estos dulces típicos de Coín y una copa de anís.

Esta típica celebración se remonta a 1931, cuando en el última Pleno de ese año se aprobaron los presupuestos municipales y el equipo de gobierno ofreció una degustación de licor y repostería a los asistentes, despidiendo así el año. Con la Guerra Civil esta costumbre se rompió y volvió a retomarse con la llegada de la democracia. Además, tiene la peculiaridad de que coincide con el día de los Santos Inocentes por lo que los políticos de todos los grupos políticos aprovechan para vivir una jornada de confraternidad entre compañeros de oficio.

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