Poesía en estado puro

  • Villanueva de Tapia se convierte en estos días en la sede del lirismo improvisado que viene de la mano de repentistas de siete países americanos y de España

Las tradiciones antiguas recobran el protagonismo una vez al año. Poesía, música, flamenco e improvisación llenan de magia durante tres días el pequeño municipio malagueño de Villanueva de Tapia. Situado casi en la frontera con Granada, celebra este fin de semana su VIII Festival Internacional de Cante de Poetas en el que repentistas de ocho países -América y España- dan rienda suelta a su imaginación.

Esta población de 1.700 habitantes se convierte por unos días en la capital mundial de la poesía improvisada, ya sea acompañada por música o cantes a capela.

Con décimas espinelas, quintillas, octavillas y canto por pie forzado, entre muchos otros géneros poéticos, estos payadores, trovadores, en fin, un sin fin de nombres, recitan versos de rimas imposibles acompañadas de música proveniente de instrumentos inimaginables.

Pero este año el encuentro va más allá. Lo tradicional y lo actual cobran protagonismo durante un breve instante. Los modernos del verso con ritmos de hip-hop retan a los ya más que consagrados recitadores de poesía. El duelo se llena de magia. La mezcla de música tradicional con los nuevos ritmos crea un ambiente diferente a lo que la tradición manda. Se convierte en un acto de hermanamiento entre la improvisación y el hip hop.

Con más de doce horas de viaje y miles de kilómetros a sus espaldas, los artistas acuden a este encuentro a enseñar una parte de su cultura. La pasión que siente por este arte es infinita; cantan por amor al arte.

Casi todos proceden de Sudamérica. Los mejoraneros panameños, los payadores argentinos o el grupo Mapeyé de Puerto Rico son algunos de los repentistas más apreciados, aunque no son los únicos.

Este año, el festival ha contado con la participación de un grupo nuevo, los repentistas de Venezuela, que inauguraron el pasado viernes este evento.

Con dos botellas de agua en forma de congos bajo el brazo, el verseador estadounidense Philip Pasmanick lleva cinco años participando en el festival. Unas veces acompañado por su familia y muchas otras solo, este norteamericano es el único representante del cante de poesía de su país.

Durante los tres días que dura este evento, los participantes conviven en un hotel en el que la actividad principal es ensayar entre ellos con duelos de poemas. Unos lo consideran como un simple entretenimiento, otros, como una forma de conocer al rival.

Cada año, cada minuto es una sorpresa, la improvisación reina sobre todo. Aunque se peleen de palabra, los lazos de amistad que se han creado son muy fuertes. Villanueva de Tapia no es sólo un Festival Internacional de Cante de Poetas, es una cuna dónde los amantes del verso improvisado se reencuentran una vez al año para hablarse en décima espinela.

Además, este año, en el certamen se ha homenajeado al poeta y trovero Ildefonso Pérez El Caco. Acompañado de su familia, el artista recibió el viernes con gran emoción la placa que le otorgaron sus compañeros, que, entre poemas cantados, alabaron toda su trayectoria como repentista.

Y como no podía ser de otra manera, este año el festival también cuenta con la participación de la mente causante hace ya ocho años de este encuentro, Gerardo Páez, El Carpintero.

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