Los Príncipes de Asturias inauguran la retrospectiva de Francis Bacon en el Prado

  • La muestra, que recoge obra del artista desde los años 40, permanecerá abierta al público desde hoy hasta el 19 de abril

Los Príncipes de Asturias inauguraron ayer en el Museo del Prado de Madrid la gran retrospectiva de Francis Bacon, que ha contado con las personalidades más destacadas del mundo del arte y de una monja, Sor Mercedes, que atendió al artista británico en los últimos días de su vida en un hospital de la capital española. Don Felipe y Doña Letizia han hecho el mismo recorrido que, a partir de hoy y hasta el 19 de abril, podrán realizar los visitantes que se acerquen hasta la pinacoteca madrileña para admirar la obra de uno de los artistas más reconocidos del siglo XX, a través de 78 de sus trabajos.

La muestra arranca con las primeras obras del artista, en los 40, y precisamente de esa época es el Estudio para figuras al pie de una crucifixión, que llamó la atención de los Príncipes. Don Felipe y Doña Letizia estuvieron asesorados en su visita por la comisaria española de la muestra, Manuela Mena, y sus homólogos de la Tate Britain de Londres -de donde proceden la mayoría de las obras-, Chris Stephens, y del Metropolitan de Nueva York, Grey Tinterow, que acogerá la retrospectiva de Bacon en mayo.

Los Príncipes, a los que también acompañaron en su recorrido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el ministro de Cultura, César Antonio Molina, y el director del Prado, Miguel Zugaza, entre otros, observaron con detenimiento Cabeza II, pintada en 1949 y una de la pocas de la serie que sobrevivió a las continuas reelaboraciones del artista.

El heredero de la Corona y se esposa han visto con detenimiento la mayor parte de la exposición y han elegido para posar ante los medios gráficos una de los trabajos sobre los diversos estudios -una de sus variantes más poderosas- que realizó Bacon sobre el retrato del papa Inocencio X de Velázquez, al que admiró al igual que a Goya.

Otro de los trabajos que más llamaron la atención y suscitaron más preguntas por parte de los Príncipes fue el Estudio para un retrato de Van Gogh, otro de los ídolos del pintor británico que lo realizó en 1957.

Al recorrer la exposición del artista británico es imposible eludir los muchos retratos -con su personal y particular estilo- que realizó de su compañero y amante George Dyer y que aparece en uno de los múltiples trípticos que se exhiben en el Prado (en un inodoro, retorciéndose y girando sobre un taburete), y que ha sido otro de los puntos elegido para que los Príncipes posasen con las autoridades.

Las obsesiones sucesivas del artista se ordenan en capítulos denominados Animalidad, Aprensiones, Crucifixión, Crisis, Retrato o Épica, mientras que las imágenes, fotografías -en las que se puede ver al artista- y reproducciones de todo tipo que veía en revistas y libros y que recortaba y amontonaba en su caótico estudio se muestran en Archivo.

Además de los representantes de los distintos sectores sociales ha estado entre los invitados a la inauguración Sor Mercedes, que estaba de guardia cuando Bacon, solo y enfermo, ingresó en la clínica Ruber, en la calle Juan Bravo de Madrid, y estuvo con el artista hasta que murió, el 28 de abril de 1992.

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