Propuesta asequible

La propuesta que se mostró para el tercer concierto de la temporada de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) pasó por romper la sempiterna rutina de velada musical con solista. Lo cierto es que se agradece cuando en una primera parte se muestra algo distinto a lo que estamos habituados. Es el caso de la Serenata para cuerdas en mi mayor, op. 22 del autor que monográficamente ocupó los atriles de los maestros de la orquesta (en este caso, en pequeño grupo de orquesta de cámara). Una primera aproximación al Dvorák de tintes más clásicos y que quedó ampliamente resuelta. Pese a que los inicios fueron desarrollados en un tempo algo más ligero del acostumbrado (inclusive los finales de frases), la expresividad general junto con un buen sonido compacto fueron las notas predominantes. Destacó gratamente Ewald Danel, tanto en calidad de director de orquesta como en eficiente y técnico solista de violín. Sin duda, su doble formación en este sentido todavía se hace patente, desterrando con esto los intrusismos todavía existentes en el noble arte de empuñar la batuta.

Con la Serenata para vientos en re menor, op. 44 se evidenció otras de las cualidades aportadas por el director invitado. Danel conoce con amplitud la sonoridad camerística debido a su doble vertiente antes reseñada, y en la segunda partitura del checo se tradujo en un trabajo óptimo. Aunque optó por no rescatar la participación ad libitum del contrafagot establecida en la partitura original, pudo conjugar una velocidad firme junto a la ejecución eficiente de la pequeña agrupación de viento y cuerda baja conformada.

En el último caso, la OFM, en los efectivos musicales que nos tiene acostumbrados, desarrolló la Sinfonía nº 6 en re mayor, op. 60 de manera desigual. Si bien los tiempos impares evidenciaron rigor y energía según la idea del propio compositor, los pares quedaron deslucidos por los titubeos de la trompa solista en el Adagio, y de igualmente, las trompas en conjunto sumados a los violines primero en el Finale. En resumen, y como sucede en otras ocasiones, el Allegro non tanto y muy especialmente el Scherzo-Furiant en Presto equilibraron la balanza para que los espectadores asistentes, valientes ante el mal tiempo, disfrutasen de un repertorio asequible y cargado de gran belleza en cuanto a su escritura.

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