El Puchero del Hortelano en la Sala Vivero: todo al mismo tiempo

  • La banda ofreció el pasado sábado una magnífica actuación acompañada de unos de sus referentes, Chico Ocaña

Quizás porque se dieron cada uno de los ingredientes necesarios, el concierto de El Puchero del Hortelano del pasado sábado en la Sala Vivero fue una verdadera fiesta, una celebración de la que disfrutaron todos. Se divirtieron los de arriba del escenario y, por tanto, los de abajo. La noche comenzó con los nuevos temas de Chico Ocaña, líder de los desaparecidos Mártires del Compás y precursor de bandas más jóvenes, como bien quisieron dejar claro los protagonistas del encuentro. Acompañado de dos guitarras fue desgranando las composiciones, aún sin grabar, de lo que va a ser un nuevo disco, Canciones de mesa de camilla. Jovial, ocurrente y humilde, sobre las tablas se pudo ver al mejor Chico Ocaña. Gustó mucho al público, tanto que pidieron un bis, aunque él lo aplazó hasta un fin de fiesta compartido.

Cuando el ambiente estaba ya calentito salieron los chicos de El Puchero del Hortelano con un directo lleno de fuerza. Sin pausa, con un ritmo frenético pero sostenido por grandes interpretaciones no sólo de su cantante sino también de los músicos, la banda presentó los temas más recientes, los de su disco Harumaki. También quiso ver al público saltar con las canciones más conocidas de sus tres discos anteriores. Tú eres eso, Sevillanas hipotecadas, Miedo, Sábado y otras muchas canciones sonaron en La Vivero. La gente respondió, bailó con su flamenco de la calle, cantó sus letras plagadas de la filosofía sencilla de los que saben observar y se desgañitó deseando cumpleaños feliz a dos miembros de la formación. La petición popular los hizo salir hasta dos veces más al escenario. Por bulerías improvisadas hicieron junto a Chico Ocaña y sus muchachos el fin de fiesta prometido. Tan generosos fueron todos con su público que costaba marcharse.

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