Rafael de León: Historia de la copla

  • Febrero se despidió con la celebración del centenario de uno de los grandes letristas, símbolo de la música que explotó el franquismo

Guste o no, las letras de sus canciones marcaron toda una época, un estilo, una cultura. Lo hizo sin grandes pretensiones. Escribía sobre pasiones, amores desdeñosos o desencantados, crímenes por celos o por venganza. Las suyas fueron las canciones de la España de los años 40 y 50. El sello Quintero, León y Quiroga es el sello de la copla. El pasado 6 febrero se cumplió el centenario de Rafael de León, el letrista de aquel trío.

Rafael de León, sevillano que fue criado en El Puerto de Santa María, compañero de colegio de Alberti, estuvo muy relacionado con Lorca. El poeta granadino influiría enormemente en la obra de Rafael de León, de quien muchas veces se dijo que sufría de "garcíalorquismo" por su forma de escribir poemas. De alguna u otra forma, el mismo franquismo que asesinó a Lorca luego se tuvo que alimentar de él durante la dictadura a través de las letras de Rafael de León.

Hijo de una familia aristocrática nunca tuvo una marcada opción política, pero sí una vida de holganza, salas de fiestas y noches en blanco. En Sevilla era frecuente su presencia en los cafés cantantes y en los teatros de variedades, donde comenzó a despertarse su interés por la poesía y el mundo de las canciones. De la mano de Antonio García Padilla Kola -padre de Carmen Sevilla-, Rafael de León comenzó a hacer sus primeros pinitos como autor de letras de canciones.

Con la llegada de la II República, Rafael de León, que vivía de las rentas de sus padres decidió embarcarse en la aventura de dedicarse exclusivamente a la poesía y la escritura de letras de canciones. Comenzó a tener relaciones profesiones con letristas como Xandro Valerio (de ahí surgieron coplas como Tatuaje y La parrala) y Ochaíta y, posteriormente, con Salvador Valverde, con quien co-firmaría alguna de sus grandes canciones. Comienza el esplendor de De León con canciones que pronto se harían inolvidables como Ojos verdes, Triniá y María de la O.

Durante el servicio militar, conoció a Concha Piquer, con quien mantuvo una estrecha relación. Pero no sería hasta 1932 cuando el letrista da un salto espectacular en su carrera: el compositor sevillano Manuel Quintero convence a De León para que se instale en Madrid y trabaje con ellos. El letrista accede y se crea el trío Quintero, León y Quiroga, que firmaría casi 5.000 canciones.

El estallido de la Guerra Civil sorprendió a Rafael de León en Barcelona, en donde fue encarcelado por su linaje aristocrático. Para defenderse, invocaba su amistad con Lorca y Antonio Machado, lo que le salvaría de dos condenas a muerte. Finalmente, tras la caída de la ciudad en manos franquistas, es puesto en libertad.

Es en la posguerra cuando el éxito de Quintero, León y Quiroga alcanza unos límites insospechados. El régimen franquista necesitaba una música propia, basada en el folclore de las diferentes regiones españolas o procedente de Latinoamérica debido a la lengua. Las canciones del trío -Quiroga era el autor de la música mientras que Quintero y De León escribían las letras- comienzan a sonar en la radio y todos los cantantes de éxito se disputan grabar los discos con sus canciones.

También es el momento en el que el trío se embarca en películas musicales amparadas por el franquismo. Las coplas sirven para reforzar la imagen de una España rural, pobre, apasionada. Canciones como Mi marío, en la que una mujer se niega a ver las continuas infidelidades de su esposo porque ése debe ser el papel de la mujer, que lo aguarda sumisa en la puerta de casa cuando regresa de sus borracheras y sus amantes, retrataban perfectamente la mentalidad del régimen franquista. De León había captado el ambiente del periodo que le había tocado vivir y se limitó a reflejarlo.

La irrupción del bolero y otros géneros procedentes de Latinoamérica también influyó bastante en el pesimismo amoroso del letrista y su forma de escribir. Con el aperturismo del franquismo, la música anglosajona barrió literalmente de las emisoras a la copla tradicional y Quintero, León y Quiroga fueron engullidos po r los nuevos tiempos.

Rafael de León murió en Madrid en diciembre de 1982 en el más completo olvido. Hoy, sin embargo, despojadas sus canciones de la caspa del régimen franquista a las que estaban irremediablemente asociadas como la banda sonora de la época, muchos nuevos artistas comienzan a reivindicarlas y a volverlas a interpretar. Vuelve a recuperarse un patrimonio cultural manchado por los tiempos.

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