Rafael Reinoso reivindica una arquitectura que provoque "encuentros"

  • El arquitecto y urbanista ofreció ayer una conferencia en el CAC sobre uno de sus modelos, el equipo OMA de Koolhaas

La construcción de inmuebles debe sobrevivir a sus funciones y provocar encuentros fortuitos. El arquitecto y urbanista Rafael Reinoso comparte esta premisa con su homólogo holandés Rem Koolhaas, al que ayer dedicó en el CAC la conferencia Besos y brumas. El capital relacional y la infraestructura social, enmarcada dentro del primer Encuentro sobre Arquitectura en Málaga.

"Sus edificios y espacios no son espacialmente brillantes pero son conceptos muy comprometidos con lo social", aclaró Reinoso para referirse a uno de sus referentes en arquitectura, el citado estudio OMA Rem Koolhaas, responsable de trabajos como el puerto de Génova, el Museo de Arte Contemporáneo de Roma y la sede central de la OTAN.

"Imaginad un edificio construido para que se produzcan primeros besos", fantaseó el arquitecto. Como preámbulo a su disertación, el conferenciante echó mano de un ejemplo cercano, el propio Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC), antiguamente mercado de abastos. "Es un lugar muy flexible. Se producen una cantidad de cruces y azares que lo hacen más rico, un buen sitio para hablar de Koolhaas", sostuvo Reinoso.

Más allá de formas y texturas, el reputado arquitecto holandés proyecta espacios donde lo más emocionante no es el edificio en sí "sino lo que ocurre en ellos". Una idea suscrita por Reinoso y que se contradice, a su juicio, con el resultado del proyecto de la estación de tren María Zambrano. La oportunidad de combinar el tránsito de viajeros con el de compradores del centro comercial no acabó de cuajar. "Esa mezcla de gentes es precisamente lo mejor, pero el proyecto es malo, no lo ha conseguido", aseguró el arquitecto.

Por contra, uno de las construcciones "más bellas" de Koolhaas, La Casa de La Música de Oporto sí logra ese efecto comunicador al facilitar el "diálogo" con el entorno. "Es un edificio singular en su trayectoria, cuida mucho sus formas. Para ello fichó al estudio de Foster", explicó Reinoso.

En consonancia con la crítica de Koolhaas al urbanismo de formas y perfiles, el experto se detuvo en otro ejemplo de interacción, el proyecto de La Villete de París que no llegó a ganar el concurso de ideas, pero que acertó en el empeño por "inventar el máximo número de relaciones posibles", acuñó Reinoso. La idea de construir sobre un solar "mil parques en uno" provoca por inercia "mil experiencias distintas", añadió.

Una de las señas de identidad del arquitecto holandés era la ruptura con los estipulado en las bases de los concursos. Proyectaba sus inmuebles en zonas donde no estaba previsto y, en casos como el Centro de Congresos de Córdoba se convertía en idea ganadora (a pesar de que el edificio nunca se llegó a construir). "Logró que fuera visible desde todas las riberas del río", describió Reinoso, profesor de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad de Granada. Él mismo apuesta por esa transgresión, "que a veces sale bien y otras no", advirtió.

En 2000 Koolhaas recibió el premio Pritzker, el galardón internacional más importante de arquitectura. Estableció en 1975 su despacho junto a tres socios, al que le dio el nombre de Office for Metropolitan Architecture (OMA). Actualmente el estudio OMA emplea a 100 arquitectos y diseñadores, que trabajan en numerosos proyectos en todo el mundo.

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