Raphael celebra sus bodas de oro con la música con una nueva gira

  • El cantante de Linares actuará el próximo 3 de julio en el castillo Sohail de Fuengirola y el 24 de septiembre en el Palacio de los Deportes Martín Carpena

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Tras una trayectoria de cincuenta años, Raphael siente que vive "el mejor momento" de su vida y que aún está "empezando". "Mi carrera ha sido la gran oportunidad de ser completamente feliz", dice este cantante que sobre un escenario es "totalmente libre". Tras hacer esta primavera una exitosa gira por América en la que ha tenido más de 150.000 espectadores y en la que ha mostrado que, a sus 65 años, no tiene ningún problema para cantar durante casi tres horas (incluso a capella), Raphael se prepara ahora para sus conciertos en España. Una nueva etapa del tour 50 años después, con la que el artista celebra las bodas de oro de su carrera. "Es sin lugar a dudas la mejor gira que he hecho hasta ahora, la más multitudinaria", explica el cantante.

La gira por España de Raphael comenzará con "una noche muy especial" ya que tendrá su primera cita, el 12 de junio, en la plaza de toros de Linares, su pueblo. "Tengo mucha ilusión porque nunca había cantado allí", confiesa, mientras explica que la última cita en el país será el 26 de junio en la plaza de toros de Las Ventas, un escenario que aún le impone. Entre tanto, y con un paréntesis para actuar en Rusia, Raphael recorrerá escenarios de Fuengirola (3 de julio, en el castillo Sohail), Almonte, Palma de Mallorca, Puerto de Santa María, Barcelona, Sevilla, Málaga (24 de septiembre, en el Palacio de los Deportes Martín Carpena), Alicante, Bilbao, La Coruña y Tenerife.

Y es que para Raphael no hay mayor recompensa que "trabajar en aquello que me gusta, poder hacerlo todos los días y que a la gente le complazca". Ni los elogios de figuras como Frank Sinatra, ni que en Los Ángeles instauraran hace años el Día de Raphael, ni ser el único artista español que ha logrado un Disco de Uranio por vender más de cincuenta millones de sus discos (sólo hasta 1980) se puede comparar a la entrega de su público. Asegura que entre el Raphael que inició su carrera profesional en 1960 siendo telonero en un concierto de León y el que ahora llena hasta el Madison Square Garden de Nueva York no hay apenas diferencias. "El de ahora es un Raphael muy evolucionado, pero la esencia es la misma, las ganas de comerse el mundo, de agradar, de hacer las cosas bien, siguen siendo las mismas. Es muy importante mantener la ilusión por hacer las cosas", dice.

La clave de su éxito se la debe a que es "un currante nato" porque "del cielo no cae nada, la suerte hay que trabajársela" y a que en su carrera nunca ha dejado de ser fiel a sí mismo. "Si empezara ahora sería el mismo. Mi estilo nació conmigo, no está importado de ningún sitio. Yo soy el mismo en el escenario que fuera, comiendo con mi familia. Soy así, no hay dobleces", ni siquiera a la hora de realizar sus inconfundibles gestos en el escenario: "Nacieron conmigo, yo no soy artista de espejo, no ensayo nunca, es algo innato en mí, es una forma de ser y de hacer, nada es forzado".

No tiene ninguna intención de retirarse porque "el escenario engancha, indudablemente" y es un espacio donde se siente "como pez en el agua, libre, hago lo que quiero y nadie me dice nada. Fuera, en la convivencia, hay que tener en cuenta a todos".

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