Raquel Rodrein novela una historia de amor que desvela una venganza

  • La escritora malagueña, que ya escribe su tercer libro, relata una intriga ambientada en momentos históricos y que recorre tres generaciones hasta llegar a su desenlace

Raquel Rodrein más que una escritora se considera una contadora de historias, cuyos esfuerzos se dirigen a "enganchar" al lector en lugar de ceñirse a ningún género, por eso en La herencia de la Rosa Blanca cuenta una historia de amor que desentraña una venganza en la vida de tres generaciones.

Rodrein se dio a conocer con una novela romántica, El final lo escribes tú, que le valió el IV Premio Terciopelo, pero ya entonces su relato cruzaba los límites de un género que ha dejado definitivamente atrás con ésta, su segunda novela, que publica Roca Editorial.

"Es una historia llena de intriga ambientada en momentos históricos, como la Segunda Guerra Mundial, que lleva al lector a recorrer escenarios muy diferentes y a conocer personajes muy emotivos", explica a Efe la autora malagueña.

Edward O'Connor y Hans Steiner, el primero vinculado a un movimiento de resistencia nazi en Alemania durante la guerra y, el segundo, un sanguinario agente de la Gestapo, desencadenan una cadena de odios y venganza en la que se verán envueltos sus hijos y nietos.

"Se plantean muchas incógnitas a lo largo de la historia, cuyos antecedentes a veces conocerá el lector antes que los protagonistas, implicándole así en el relato", comenta Rodrein que reconoce la dificultad de "cuadrar" todos los datos.

Los enigmas quedarán resueltos gracias a la aparición de Sophie Savigny, una traductora residente en París con un puesto en la sede de las Naciones Unidas y cuyo traslado a Nueva York le convertirá en la "pieza clave" para completar el puzzle.

"Mis personajes están dotados de una gran carga emocional porque para engancharse a una historia hay que empatizar con los protagonistas. Los libros se recuerdan a veces más por sus personajes que por la historia en sí, por eso yo los cuido mucho", explica.

Para recrearlos Rodrein acude a su experiencia personal, a la gente que ha conocido en sus viajes, su otra gran pasión junto con la literatura. Todos los escenarios que aparecen en La herencia de la Rosa Blanca los conoce personalmente.

La autora compagina su trabajo en una gestoría de Málaga con la escritura de su tercera novela sobre un profesor de literatura que desea ser escritor, algo que le resulta familiar. "Ya me gustaría vivir de aquello que haría gratis", dice entre risas, "pero lo que paga la hipoteca no es la escritura".

A pesar de tener los pies en el suelo no renuncia a ningún sueño. Entre ellos está el de ver su primera novela en la gran pantalla, "o en la pequeña", y con ese objetivo ha escrito el guión, lo ha traducido al inglés y lo ha presentado a productoras dentro y fuera de España.

"No fue muy difícil adaptar El final lo escribes tú al cine porque lo concebí para la gran pantalla. Para escribir un guión hay que cambiar el chip: más que contar, hay que mostrar", dice.

De su pasión por el cine cree que procede su estilo visual, "que imprime un ritmo ágil a la narración", y su afición a los "flash-back", a los que reconoce otra ventaja: "generan preguntas en el lector".

Y si hay algo que Rodrein persigue en sus historias es "enganchar al lector hasta la última página". Un objetivo que espera haber logrado con La herencia de la Rosa Blanca.

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