Reconocimiento al poder transformador de la música

  • El Príncipe de Asturias de las Artes distingue la "profunda convicción ética" de las Orquestas Juveniles de Venezuela

El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (Fesnojiv) obtuvo ayer el Premio Príncipe de Asturias de las Artes por combinar "la máxima calidad artística" con "una profunda convicción ética" desde la confianza "en el valor educativo de la música para la dignidad del ser humano".

Esta fundación estatal venezolana, conocida como El Sistema, agrupa una red de 250 formaciones musicales integradas por niños y jóvenes, que nació con el objetivo de afrontar una reforma integral de la educación musical en Venezuela, y en el que ya han colaborado músicos como Daniel Barenboim, Simon Rattle o Claudio Abbado.

Cientos de miles de jóvenes y niños, muchos de ellos con riesgo de exclusión social y problemas económicos, participan en esta red a la que incorporan a familiares y amigos y la convierten, además de en germen de grandes figuras e intérpretes, en un laboratorio de nuevos públicos que viven la música clásica como un fenómeno popular.

El acta del jurado, a la que ha dado lectura su presidente, el empresario José Lladó, incide en que esta organización, que ha traspasado fronteras desde su creación hace más de 30 años por el compositor y economista José Antonio Abreu, ha sabido combinar en un mismo proyecto "la máxima calidad artística y una profunda convicción ética aplicada a la mejora de la realidad social". "Le regalas a un niño un instrumento y le haces ver que es parte de algo que suena, y eso provoca una repercusión en su entorno familiar y comunitario y el niño gana una autoestima impresionante", explicaba en abril el director español Pablo Mielgo, tras la visita a Caracas de la Joven Orquesta Nacional de España (Jonde).

El Sistema es "como un remolino, en el que participan cada vez más y más jóvenes y niños" -cuya ambición es llegar a involucrar a un millón de chavales-, comentaba Gustavo Dudamel, que no piensa abandonar Venezuela por su fuerte vinculación emocional con el programa, aunque ya dirige la Sinfónica de Gotemburgo y la Filarmónica de Los Ángeles.

Para los miembros del jurado del premio, el galardón aúna la ética y la excelencia artística y, según el cineasta José Luis Garci, "es una idea maravillosa cambiar la pistola por un violín", mientras que la periodista Beatriz Pécker ha considerado que une los méritos musicales con "ese lado del arte como transformador de la sociedad".

Para el director de Clásicos Populares de RNE, Fernando Argenta, se trata de un proyecto "utópico" que saca a niños de la pobreza y la delincuencia para tocar música "con una pasión y una disciplina ejemplar que hace que aún se pueda creer en la humanidad".

Al premio optaban 28 candidaturas procedentes de quince países. A las últimas rondas de votaciones llegaron también las del arquitecto japonés Tadao Ando y el compositor francés Pierre Boulez.

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