Reflexión sobre la educación en 'El edificio de los chilenos'

  • La chilena Macarena Aguiló reconstruye su infancia a través de este documental

Macarena Aguiló vivió de pequeña en Cuba. Chilena de nacimiento, acabó en la isla en una especie de comuna en la que convivía con un buen número de familias cubanas y niños de su país, todos hijos de miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria exiliados en Europa. Una experiencia de cuatro años que marcó para siempre su vida.

Ocurrió entre los años 1980 y 1984, pero ahora, cuando Macarena ya es madre de dos hijos y se acuerda constantemente de aquello, cada día duda sobre la educación que da a sus hijos; duda sobre cómo han de ser las cosas. Por eso, ha querido revivir la experiencia, acercarse a un modelo de educación ya desaparecido y plantearse un buen número de reflexiones a partir de sus recuerdos y los de los que vivieron con ella.

Aguiló guardó desde esta experiencia un buen número de objetos, como las cartas que sus padres le escribieron en esos días y que sirven para reconstruir un momento vital. Algo que consigue también con el encuentro muchos de los compañeros que vivieron con ella. Así, la directora conforma a través de sus testimonios una película coral que retrata a ese espacio colectivo. "Y siempre desde un punto de vista desde la infancia hasta las consecuencias de todo aquello, que somos nosotros", subraya, destacando que la cinta, narrada en primera persona, "es sobre todo una película emocional".

El edificio de los chilenos ha pasado por un buen número de festivales como el de Leipzig, Amsterdam, La Habana o Barcelona, y hoy llega a las 19.45 horas al Teatro Echegaray.

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