El Renacimiento según Nadav Kander llega al Palmeral del Puerto

  • La sala de exposiciones acoge la muestra 'Inner condition', con una colección de desnudos en gran formato del fotógrafo israelí

Después de festejar el poderío de Eros con fondos del Museo de Bellas Artes de Málaga, la sala de exposiciones de la Consejería de Cultura en el Palmeral de las Sorpresas inauguró ayer su segunda propuesta: se trata de una muestra que reúne un total de trece fotografías de gran formato del artista israelí afincado en Londres Nadav Kander y que, bajo el título Inner condition, ofrece una relectura de los postulados artísticos del Renacimiento con desnudos de reciente factura. La propuesta fue presentada ayer por el consejero andaluz de Cultura, Luciano Alonso, y el director del Centro Andaluz de Fotografía (CAF, productor de la exposición), Pablo Juliá.

Inner condition llega a Málaga después de su paso por Almería (donde tiene el CAF su sede central) y Sevilla. Se trata, según subrayó Juliá, de una actividad pionera ya que las imágenes, que fueron adquiridas por la Junta de Andalucía junto a buena parte de las que realizó Kander a Barack Obama durante la campaña para las últimas elecciones presidenciales en EEUU (y que ya han formado parte de otras muestras organizadas por el CAF), no se han visto fuera de Andalucía: "Fuimos a Londres con Kander para ver sus fotos de Obama, que le había encargado The New York Times. Y estando allí con él vimos algunas fotos de este proyecto de desnudos, en el que estaba trabajando justo entonces. De inmediato quedamos fascinados. Le propusimos hacer un estreno de estas fotografías en Andalucía y la idea le gustó mucho, así que accedió. Ahora, las imágenes forman parte de los fondos del CAF, que es el único centro público en España dedicado exclusivamente a la fotografía. Y queremos que se queden aquí toda la vida".

El mismo Nadav Kander explica en el texto del catálogo que, con estas fotografías, su intención ha sido la de ir más allá de las reacciones que los desnudos suelen suscitar en quienes los observan. Y cita expresamente a Francis Bacon como ejemplo del modo en que un cuerpo desnudo puede inquietar al espectador y obligarle a hacerse preguntas. Sus fotografías, en consecuencia, traspasan con mucho la mera intención erótica, aunque no la rechazan. Kander esparce sobre sus modelos polvo de mármol, con lo que la evocación del Renacimiento y la perfección de Miguel Ángel y Donatello se hace presente en una mutación de lenguajes. Pero también aplica sobre ellos aceite, pintura y ratones vivos que, según Juliá, "remiten al erotismo del dios Apolo y mantienen el objetivo de intrigar a quien mira". En otras fotografías los rostros aparecen levemente difuminados, lo que remite a la pintura en el tránsito del siglo XIX al XX. Pero Kander solo altera el resultado que le brinda la cámara para eliminar parcialmente las sombras que proyectan los modelos: todo es fruto de la revelación espontánea en un contraste entre colores y formas. El escaso vestuario y mobiliario empleado (medias, cojines) aporta, según el director del CAF, un ambiente "barroco" en una puesta en escena que también concede especial relevancia al aire que rodea y contextualiza a las figuras.

Juliá destacó "el modo especial" en que Kander expone "la geometría del cuerpo", hasta el punto de que el mismo modelo puede llegar a parecer dos personas distintas en dos fotografías. Todo en virtud del triángulo que conforman fotógrafo, modelo y observante: una unión para indagar en el misterio.

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