Riestra escruta el microcosmos madrileño tres días antes del 11-M

  • La escritora gallega acudió ayer a la cita malagueña con su nueva novela, 'Madrid blues', una obra "optimista" sobre la belleza de una vida marcada por la fragilidad

"Las ciudades son un poco así, cuerpos vivos que duelen, que se expanden como galaxias", escribe Blanca Riestra en el inicio de Madrid blues (Alianza Editorial). De esa reflexión primitiva, realizada en la lejanía y la soledad de Albuquerque (Nuevo México) partió la escritora gallega para crear una novela coral en la que personajes de distintas edades, clases sociales, religiones y nacionalidades pululan inmersos en sus propias vidas en una ciudad que está a punto de sufrir su mayor tragedia, el atentado del 11-M. Concebido como una cuenta atrás, el libro plantea la idea de que "todos somos mucho más parecidos de lo que queremos reconocer y uno se da cuenta de ello, sobre todo, en los momentos extremos", dice la autora que ayer visitó la Feria del Libro para firmar ejemplares en la caseta de Rayuela.

Con un ritmo muy marcado, Blanca Riestra lleva a su novela un microcosmos en el que todos sus miembros están interconectados. Y el atentado lo usa como mecanismo narrativo, como una metáfora del destino, ya que ninguno de los protagonistas de este "rompecabezas" sabe que el "tiempo va corriendo para situarlos frente a un abismo que va a cambiar sus vidas. Nadie sabe qué le depara el futuro", afirma la escritora que considera que Madrid Blues es un libro optimista. "La belleza de la vida deriva de su fragilidad, es hermosa y cruel, merece la pena ser vivida", añade.

En un año Riestra dio forma a una novela cuya estructura, asegura, le ha costado diez años dominar. "Lo más fácil siempre es escribir en primera persona, hacerlo en tercera es un avance importante de maduración y ponerte en la piel de mucha otra gente y que todo encaje lleva mucho tiempo", considera la autora, para la que, en ocasiones, hay que hacer una labor de artesanía, "es como construir un mecano".

Asegura Riestra que la literatura está en la calle y es de su latido cotidiano de dónde han surgido los personajes de la novela. Algunos son" estilizaciones de tipos de personajes que me interesan", otros se parecen a hombres y mujeres reales y también "hay en ellos un poco de uno mismo". "Todos tienen una gran dignidad individual, todos están tratados con mucho respeto y espero no haber caído en facilidades", subraya la autora gallega, para la que todos los seres humanos "nos enfrentamos a los mismos problemas, buscamos la felicidad, el amor y las desgracias nos tocan por igual".

Blanca Riestra, galardonada anteriormente con el Premio Ateneo Joven de Sevilla y el Tigre Juan, ya está trabajando en un nuevo proyecto. Ahora, desde el otro lado del Atlántico, desde la distancia, sacará el lado más literario y romántico de la Ruta 66.

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