Rosa Romojaro indaga en la dualidad poética de Altolaguirre

  • Experta en la obra del malagueño, acaba de publicar una antología poética, una bibliografía y un estudio crítico sobre las constantes vitales del poeta

Lleva dos décadas entregada a su discurso poético y aún descubre matices. La constancia ha hecho de la profesora Rosa Romojaro una auténtica experta en la obra de Manuel Altolaguirre (Málaga 1905, Burgos 1959) como el poeta más intimista y "coherente" de la Generación del 27. Tres volúmenes justifican su elección: una antología (editada por Renacimiento), una bibliografía (e.d.a) y el primer estudio crítico que se realiza con las claves de su discurso, recién publicado en Visor.

"Su vida estuvo muy relacionada con su obra", recuerda Romojaro para referirse a la pluma de un poeta "espiritual" habituado a moverse entre dos planos, el cielo y la tierra. Una constante presenta "desde que en su adolescencia escribiera El amor de la luna", añade. De ese dualidad vital se vio afectada también su estética. "Escribía tanto versos estróficos como no estróficos, sobre lo culto y lo popular, en primera y tercera persona", enumera.

Hasta el exilio en París, Cuba y México, Altolaguirre puso en práctica "ese intento de ascensión, de apartarse de lo terrenal", evoca la experta. La muerte de su madre, en 1926, depositó en él un sentimiento de culpa que acompañaría toda su poética. Despojado de su España natal, Altolaguirre trastoca su simbología y el agua se convierte en "un árbol que echa raíces en la tierra", analiza la autora.

Su mundo "de fantasías cósmicas" añade, se transforma entonces en una isla intimista que se detiene en el jardín y en el canto de los pájaros. Desde que en los 80 Romojaro se adentrara en la literatura del malagueño, su estudio no ha dejado de ofrecerle "parcelas de investigación que no se agotan", explica en el prólogo del ensayo crítico. Si hay un sustantivo con el que Romojaro define la trayectoria de Altolaguirre, ese es "coherencia". A imagen y semejanza de su maestro Juan Ramón Jiménez, heredó del onubense "esa poesía trascendental, que él llamaba su dios laico", expresa.

Rosa Romojarro es profesora de Literatura en la UMA, poeta y narradora. Participó en el centenario de Altolaguirre con artículos y conferencias en el Centro del 27 y en la Residencia de Estudiantes. A pesar de su profundo conocimiento del corpus literario del poeta, confiesa que aún quedan facetas por ahondar, "como la métrica que empleaba o sus guiones de cine", sugiere.

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