Sánchez Dragó, y cierra España: exabruptos de un nostálgico

  • El escritor presentó ayer en Ámbito Cultural su nuevo libro, 'Y si habla mal de España... es español', libelo tras el que el autor promete no volver a tocar el asunto patrio

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Es un tipo simpaticote, en serio. Su último libro, Y si habla mal de España... es español agotó su primera edición en cinco días, pero ayer, en la Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés, donde presentó el mismo, sólo acudieron un trío de periodistas y un par de incondicionales. Quizá sus lectores desconfíen de las distancias cortas; el caso es que el clima se presentó idóneo para charlar de manera distendida con el personaje, que, un par de horas más tarde, y tras firmar ejemplares, pronunció una conferencia sobre La Edad de Oro dentro del ciclo La poesía del rock, en el Hotel Málaga Palacio. "La Edad de Oro fue Torremolinos, la mía al menos, desde que lo descubrí en 1960 y durante los quince años siguientes". Luego, claro, habló de España.

Pero lo hizo sin veneno. Casi conciliador, el hombre. "Este libro es un libelo, es emotivo, insultón, áspero, combativo, pero sobre todo es un análisis de España". El volumen, que toma el título prestado de un famoso chiste de Bartrina, cierra una suerte de trilogía tras Gárgoris y Habidis y Muertes paralelas: "En el primero escribí sobre la España mágica, en el segundo sobre la Guerra Civil y la muerte de mis padres y en éste sobre la España hortera". Sin acritud, ¿eh? "Mi relación con España es conflictiva, como la de todos los españoles; todas las mañanas bajo a desayunar al bar y empiezo a despotricar enseguida contra España, pero quienes se toman el café conmigo me echan en cara que soy más español que nadie, y tienen razón". Eso sí, dudas las justas: "España es el país en que peor se vive del mundo. Aquí hay más sinvergüenzas por metro cuadrado que en ningún otro sitio del planeta".

En el fondo, estas dudas se deben a la nostalgia de Sánchez Dragó. "Una cosa es la nación, que es un término administrativo, y otra la patria, que se refiere al carácter, al sentimiento. España fue una patria, pero ya no lo es: hemos pasado del jardín de las Hespérides a Marina d'Or. Mi patria es la España de los años 50 y 60, la de Orson Welles, Ava Gardner y los toros". ¿Qué tres cosas prefiere Sánchez Dragó por encima del resto? "Los toros, las chicas y el sushi, por este orden. Antes el orden era otro, pero en octubre cumplo 72 años".

Los toros, de hecho constituyen el primer hecho diferencial español. El segundo es la lengua, pero a ésta apenas se refirió ayer. En cambio, dedicó largos minutos a la reaparición de José Tomás en Barcelona, "el acontecimiento político y espiritual de la década", en una noche que acabó con Jorge Sanz y un tipo raro con una visera "dentro de un coche viejo lleno de pilas Tudor en el que parecíamos etarras".

El 14 de marzo, el autor abandonará la televisión. "Tengo billete para Mali el día 15". Allí buscará a Jesucristo, a ver si lo encuentra. Pero jura que nunca volverá a escribir sobre España: "Para quererla tan poco, ya le he dedicado bastante".

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