Sánchez Vidal retrocede al Perú de los incas en 'Nudo de sangre'

  • Ganador del Premio Primavera de Novela, el escritor presentó ayer en Málaga esta trama de intrigas

Los viajes regalan a un escritor estímulos suficientes para la fabulación. En el caso de Agustín Sánchez Vidal (Salamanca, 1948) el obsequio ha llegado en forma de Premio Primavera de Novela Espasa-Calpé y Ámbito Cultural El Corte Inglés. Ayer presentó en Málaga su nuevo libro Nudo de sangre.

El germen de esta ficción apareció en una visita a Perú tras la pregunta, "¿Qué se te ha perdido allí?". Su amigo se había comprado una casa en el país de los Incas y la fascinación con la que relataba cada uno de sus episodios de vida convenció al escritor.

Tras ocho años de investigación y recopilación de documentos, Sánchez Vidal dio forma a una trama de aventuras ambientada a finales del siglo XVIII en torno a la búsqueda de uno de los muchos tesoros incas "espectaculares y sin descubrir", recordó el autor ayer durante la presentación en Málaga de Nudo de sangre. Alrededor del tesoro de Atahualpa y de la ciudad perdida de Vilcabamba urde una historia de amor entre un español y una mestiza que tiene como telón de fondo una civilización con muchas incógnitas.

Entre los descubrimientos que más impactaron a Sánchez Vidal figura la constatación de que los incas "no tenían escritura alguna". Su forma de inventariar la realidad era, precisamente, a través de cuerdas con sus correspondientes nudos "que nunca han sido descifrados", añadió. El título de la obra responde también a la peculiaridad de una de las protagonistas de la historia, "una chica mestiza y de ahí los entrecruces de sangre", explicó.

La intriga comienza una noche de 1573 cuando el Buque Negro, al que se atribuyen las misiones secretas de los jesuitas desembarca en las costas españolas su carga clandestina, procedente del Perú. Dos siglos después, en 1780, el ingeniero militar Sebastián de Fonseca y la princesa inca Umina se toparán de bruces con el suceso en un puzzle de interrogantes que alcanza los Andes.

Las pretensiones de su autor con esta novela histórica, por contra, no dejan lugar a la duda. "Que el lector se entretenga, no se aburra ni se sienta engañado", enumeró Sánchez Vidal, consciente que el hecho de haber ejercido durante 20 años como profesor de Literatura en la universidad le han dado tablas suficientes en el género. "Creo que lo he leído todo", confesó.

La primera de las 500 páginas que configuran Nudo de sangre se abre con un pequeño relato de Borges "a su vez, adaptación de Kafka", matizó. Un hombre se dispone a dibujar el mundo y poco antes de morir se da cuenta que ha trazado su propio rostro. Sánchez Vidal se reserva la elección de esta alegoría "porque la novela cierra su bucle con algo que tiene que ver con esta historia", advirtió.

Catedrático de Historia del Arte (Cine y otros medios audiovisuales) en la Universidad de Zaragoza, Sánchez Vidal se hizo en 1988 con el extinto Premio Espejo de España de ensayo (convocado por la Editorial Planeta) por Buñuel, Lorca Dalí, el enigma sin fin.

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