Suráfrica guarda luto por la muerte de Miriam Makeba

  • La cantante Mama Afrika falleció el pasado domingo a los 76 años tras ofrecer un concierto al sur de Italia

La muerte de la cantante Miriam Makeba ha puesto de luto a Suráfrica y a todo el continente africano, donde su música y su compromiso político contra el racismo y el aparheid la convirtieron en Mama Afrika durante más de cuatro décadas. El gran líder de la lucha contra el apartheid, Nelson Mandela, fue ayer de los primeros en mostrar su tristeza por la repentina muerte de la cantante, de 76 años, que falleció Castel Volturno, en el sur de Italia, a consecuencia de un paro cardiaco tras un concierto contra el racismo y la mafia.

Para Mandela, las melodías de Makeba, cuya última actuación fue la noche del domingo, en un concierto organizado por el escritor italiano Roberto Saviano amenazado de muerte por la Camorra -mafia napolitana-, sus "hechiceras melodías pusieron voz al dolor del exilio", que vivió durante 31 años.

El ex presidente surafricano y Premio Nobel de la Paz, se dijo orgulloso de que Makeba, desde el exilio, utilizara "su fama mundial para atraer la atención sobre la abominación del apartheid, contra el que Mandela luchó hasta su desaparición en 1994, cuando fue elegido presidente.

Tras regresar del exilio, en junio de 1990, "siguió usando su nombre para promocionar músicos y apoyar la lucha de las mujeres", afirmó Mandela, por lo que, para él, "ostentó con sobrado merecimiento el título de Mama Afrika, pues fue una madre para nuestra lucha y nuestra joven nación".

El Congreso Nacional Africano -ANC-, el partido de Mandela al que perteneció Makeba, también lamentó su muerte, que, según el portavoz del grupo, Jessie Duarte, "ha robado a la comunidad musical del país y del mundo a una artista que contribuyó inmensamente a la liberación de Suráfrica".

Organizaciones de mujeres y de jóvenes se han unido a los pésames, tras recibir la noticia de su fallecimiento, que el Gobierno surafricano, por medio de la ministra de Asuntos Exteriores, Nkosazana Dlaminia Zuma, resumió en una frase: "Una de las grandes cantantes de nuestro tiempo Miriam Makeba, ha dejado de cantar".

En el mundo del arte, el cineasta surafricano de origen indio Anant Singh, que trabajó con ella en Sarafina, un musical sobre el apartheid", también la recordó como "una leyenda y un talento alucinante". "Será recordada como la madre de la música africana. ¡Larga vida al espíritu de Mama Afrika!", exclamó Singh.

Desde que se supo la noticia de su muerte, las televisiones y radios surafricanas no han cesado de poner sus canciones y recordar su biografía.

Makeba nació en Johannesburgo el 4 de marzo de 1932 y pertenecía la etnia xhoha, lo mismo que Mandela. Su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por la discriminación racial existente en Suráfrica, que ella denunció ante la ONU, lo que le valió ser privada de su nacionalidad surafricana y vivir tres décadas en el exilio.

Comenzó a cantar a los 17 años en iglesias y en las fiestas de caridad de la institución Kilmerton de Pretoria, antes de unirse a un grupo ambulante, The Black Manhattan Brothers, con los que recorrió varios países africanos, antes de exiliarse en 1958.

Fue a Londres y después a Nueva York, donde conoció a artistas famosos como Dizzy Gillespie, Dinah Washington, Duke Ellington o Miles Davis, y se asoció artísticamente en 1960 con Harry Belafonte, con quien grabó varios discos.

Su canción Pata-Pata, que compuso en 1956 mientras se hallaba en Suráfrica, se convirtió en récord de ventas en 1967 y la consagró definitivamente.

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