Tabletom cambia de aires en su último trabajo, 'Sigamos en las nubes'

  • El mítico grupo de los años 70 regresa tras seis años de silencio con un álbum fresco, aunque "más maduro"

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Seis años y medio han tenido que pasar para que llegue un nuevo trabajo con nuevas canciones del mítico grupo de finales de los años 70, Tabletom. La banda malagueña presentó ayer en el Museo Interactivo de la Música su nuevo trabajo Sigamos en las nubes. Desde que en 2002 editara 7.000 Kilos (Nuevos Medios), Tabletom se ha dedicado a publicar diversos recopilatorios: El disco Lo Más Peor de Tabletom en septiembre de 2004 y el DVD Tabletom 30 años de rock en febrero de este mismo año 2008. Con este DVD de directo, Tabletom cerró una etapa y ahora comienza una nueva, en la que regresa con más fuerza, calidad y contundencia que nunca. Todo el que haya escuchado el Tabletom de estos 30 años se dará cuenta del cambio y la apuesta arriesgada por la buena música que supone este trabajo.

El pasado 9 de diciembre salió a la venta este trabajo, del que solo se han tirado 1.000 copias ya que el objetivo del grupo "no es vender, sino obtener contrataciones para el 2009", destacó el representante del grupo.

En Sigamos en las nubes llega el momento de mostrar canciones frescas, aunque más maduras. Esta nueva etapa surge desde la independencia total, desde la autoedición. Los hermanos Ramírez han producido las canciones y lo han hecho como han querido y con sus amigos: Los Delinqüentes, Ramoné (guitarra de Kiko Veneno) y Pepe Bao (bajo de Raimundo Amador), entre otros. Las sesiones de grabación las tuvieron cerca de casa, en el estudio Artesonao, en plenos Montes de Málaga.

Los textos tienen mucho del poeta Juan Miguel González, al que se le puede considerar el cuarto miembro de Tabletom, que con temas como el Blues del Ozono protesta contra el cambio climático de una forma muy singular. Pero pese a esto, Rockberto sigue siendo el alma de la banda.

Paseando por el disco, se puede escuchar la fuerza del rock progresivo mezclado con bulerías en Mimosas y Acacias, que recuerdan al primer disco Mezclalina. El toque flameco-rumba suena en Nadie Más, canción en la que colaboran con Los Delinqüentes. En Casa Cumpián vuelven a ser los Tabletom de siempre, haciendo una oda a la marihuana, al hachís y a la amistad.

Cómo iba a faltar el reggae en un disco de Tabletom. En A veces pienso pasean por Jamaica a ritmos de jazz. Mi niña vuela es una canción hecha por Pedro Ramírez a su hija pequeña, cuando ésta se cayó por la ventana y no le pasó nada. El cemento de los concejales suena a rock urbano de toda la vida pero con calidad. Y no podía faltar el homenaje a Rockberto con el Blues para Roberto, aunque éste lo llame bolero, como a él le gusta llamarlo. Cierra el disco un instrumental; con toques de clásica, flamenco y sinfonía: "Gloria" como si de una película se tratara, magnífico para un epílogo.

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