Tabletom descubre la calma

  • El grupo malagueño con más historia presentó ayer su nuevo disco, 'Sigamos en las nubes' (360º / Kankana, 2008), una obra producida y editada por ellos mismos en la que se muestran más maduros

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"A mí sí me gusta, me gusta bastante", dice Rockberto de Sigamos en las nubes (360º / Kankana, 2008), el nuevo disco de Tabletom, que ayer presentó la banda al completo en la tienda Fnac de Málaga, cuyo pequeño recinto se vio desbordado de aficionados expectantes. Es normal, han pasado seis años y medio desde la anterior grabación del que quizá sea el grupo de rock malagueño más querido. Si 7.000 kilos (Nuevos Medios) fue otra ración de guitarras y dureza, esto que traen ahora es distinto. "No es tan rockero, ha ido saliendo más suave", advierte el vocalista, toda una institución de la ciudad.

No cabía nadie más en la sala, y se notaba que había ganas de Tabletom. Muchas melenas, bastantes con canas, es lo que había allí. Rockberto, tranquilo y afable, atiende como un niño en su cumpleaños: "Siempre un nuevo disco es como si fuese el primero, nunca sabes cómo va a funcionar. Hace mucha ilusión". Habla pegado al escenario, el mismo en el que minutos antes se probó sonido para el concierto sin estar él; el cantante se reserva para los momentos de verdad.

Sigamos en las nubes se puso ayer a la venta y el concierto sirvió de tarjeta de presentación. Algunas cosas han cambiado para Tabletom en los últimos años. Si en 2004 repasaron su carrera con el recopilatorio Lo más peor de Tabletom, lo que tocaba era iniciar una etapa distinta. El pasado mes de febrero publicaron su primer DVD, Tabletom. 30 años de rock -recoge una actuación en directo en la Sal Vivero, con invitados y su viejo repertorio-, y en diciembre ha sido el momento de mostrar canciones frescas, aunque más maduras, tal y como reconoce Rockberto: "Sí, y cantan más los demás. Y sonamos más acústicos, más clásicos".

La nueva etapa de Tabletom surge desde la independencia total, desde la autoedición. Los hermanos Ramírez han producido las canciones y lo han hecho como han querido y con sus amigos: Los Delinqüentes, Ramoné (guitarra de Kiko Veneno) y Pepe Bao (bajo de Raimundo Amador), entre otros. Las sesiones de grabación las tuvieron cerca de casa, en el estudio Artesonao, en plenos Montes de Málaga.

Aunque los textos tienen mucho del poeta Juan Miguel González, Rockberto sigue siendo el alma de la banda: "Yo soy el loco, un promotor de la locura inmaculada. Eso sí, menos que antaño y más que mañana".

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