"Tener continuidad en la música es la parte más difícil de todo esto"

  • El cantautor madrileño presenta esta tarde en el Teatro Cervantes, con todas las entradas vendidas, 'Sueños de un hombre despierto', un trabajo con el que logró el primer puesto de la lista de ventas

Ismael Serrano vive con la certeza de que no existe nada imposible para el hombre y, a partir de esa premisa, ha creado un disco -el séptimo ya- repleto de momentos y canciones de luz. El cantautor madrileño presenta esta noche en el Teatro Cervantes Sueños de un hombre despierto (Universal, 2007), un álbum "cercano" que habla de la esperanza que tienen "todos los hombres y mujeres vivos y con capacidad para emocionarse".

-¿Tiene la sensación de ser un privilegiado en esto?

-Estoy muy contento de cómo están yendo las cosas, la verdad es que no me puedo quejar. Después de diez años y siete discos, seguir contando con el afecto de la gente y seguir realizando giras como las que venimos haciendo es una suerte; llevamos más de un mes de conciertos y todo está siendo bastante intenso. Estoy muy satisfecho pero, sobre todo, muy agradecido.

-¿Qué ha encontrado su público en esta nueva gira?

-Somos sólo cuatro músicos sobre el escenario: un teclista, un guitarrista, un percusionista y yo con la guitarra. El concierto pretende ser algo muy cercano, muy íntimo, tratando de buscar la complicidad de la gente en todos los aspectos. La puesta en escena tiene un punto casi teatral de crear un universo y un clima en un lugar soñado.

-Éste es su séptimo álbum, ¿qué le hace diferente al resto?

-No sé si será el mejor disco, pero es el que siento más cercano. Es el álbum que, quizá, defina mejor mi actual situación y el que mejor me representa. Cada disco es una faceta y una parte de tu vida de la que no te puedes desprender y que forma parte de tu personalidad, de tu forma de entender el mundo. Para mí siguen teniendo la misma vigencia aquellas primeras canciones, que si ahora las rescatara y las juntase con estas últimas mostrarían cierto equilibrio: se notaría la evolución pero se reconocería la misma impronta de compromiso con la música que atiende a la palabra y a la poesía. Por otro lado, en cada disco pones todo lo que has aprendido y, después de diez años, ya existe un bagaje que hace de cada trabajo algo especial.

-Posiblemente, estas son sus canciones más luminosas.

-Quería rescatar la esperanza pero como certeza de que lo mejor está por venir, sin duda. Incluso cuando vives situaciones difíciles en las que parece que todo se derrumba, hay que rescatar la certeza de que lo mejor llegará y de que está en nuestras manos hacer que las cosas cambien para mejor, y que no es tan difícil como creemos. Las canciones hablan de esa esperanza que, inevitablemente, como hombres y mujeres despiertos tenemos. Estamos vivos porque sentimos, nos emocionamos de forma natural ante todo lo que ocurre a nuestro alrededor y la emoción conlleva ese riesgo a sentirte vivo, aunque a veces duela un poco.

-¿Quién sueña?

-El título del disco hace referencia precisamente a eso: en el estado de vigilia nos tenemos que ver obligados a perseguir los sueños, no podemos observarlos en la lejanía y pensar que son inalcanzables. Nada, nada debiera ser inalcanzable, de hecho, nada es inalcanzable, todo es cuestión de proponérselo.

-¿Y con qué sueña Ismael Serrano cuando está despierto?

-Sueño con tener calma para poder disfrutar de mi trabajo y poder vivir como llevo viviendo en los últimos tiempos: de la música y con la música, que es todo un privilegio, porque tener continuidad es la parte difícil de esto. En lo personal, sueño también con tener calma para poder disfrutar y hacer realidad mis deseos, disfrutar del poco tiempo del que a veces uno dispone para estar con la gente que quiere.

-¿Están ahora igual de obvias las barreras y las quejas que en la edad dorada de los cantautores?

-Los frentes ahora no están tan claros como antes. En la generación de mis padres, los cantautores representaban también un fenómeno no ya sólo musical, sino también social: la urgencia de solucionar un problema de libertades claro que se vivía en este país. Gritaban con el ansia de libertad y el ansia de cambio y de futuro. En cierto modo, eso no ha cambiado, creo que los cantautores representan también la voz de la disidencia porque nos exigen alternativas donde sumemos grados de libertad y de emancipación. Desde una mirada crítica se hace una crónica del mundo en el que se vive y donde se cuenta siempre la historia no oficial, la historia de los que no siempre tienen su oportunidad de dar su versión de los hechos.

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