Tesoros españoles en Florencia

  • La Real Academia de San Fernando exhibe una selección a cargo de Benito Navarrete de la colección de dibujo español de los Uffizi

Benito Navarrete, comisario de la exposición I segni nel tempo, ha reunido en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando una importante selección de dibujos españoles de las Gallerie degli Uffizi. Organizada junto a la Fundación Mapfre y el Gabinetto Disegni e Stampe de los Uffizi, la muestra y el catálogo que la acompaña recogen dos años de investigación científica dirigida por este profesor de Historia del Arte de la Universidad de Alcalá de Henares que dejó su puesto como director de Patrimonio del Ayuntamiento de Sevilla para, asegura, "afrontar el reto de estudiar 40.000 dibujos y el archivo fotográfico de los Uffizi, una ocasión única que hizo posible la Ayuda García Viñolas para la catalogación de colecciones de dibujo de Fundación Mapfre".

El resultado acerca al público que acude a este oasis artístico en la madrileña calle de Alcalá la que es, según Navarrete, "la colección de dibujo español más importante fuera de nuestro país, sólo comparable a las que poseen el British Museum de Londres, el Louvre parisino, la Hispanic Society de Nueva York y en menor medida el Courtauld Institute de Londres". En España, continúa, sólo puede hacerle sombra la colección de la Biblioteca Nacional.

Navarrete, experto en arte español del Siglo de Oro y comisario junto al recordado Alfonso E. Pérez Sánchez de la muestra El joven Murillo, estudió para dar forma a este proyecto la colección de estampas y dibujos de los Uffizi. Y ha logrado, y esto es lo que le otorga un valor especial, descubrir muchas autorías hasta ahora desconocidas.

En la Academia de San Fernando cuelgan, hasta el 24 de julio, 129 dibujos que ofrecen un recorrido entre los siglos XVI al XVIII a través de los grandes artistas españoles, cuyo proceso creativo podemos descubrir en estos trabajos realizados con sanguina, tinta parda o lápiz negro que, muchas veces, sirvieron de boceto o diseño para retablos, esculturas, tablas o lienzos, algunos de ellos obras capitales del patrimonio español que atesoran hoy los grandes museos internacionales.

Una de las curiosidades de estas series de los Uffizi radica en su origen. Los dibujos reunidos en Madrid, explica Navarrete, fueron coleccionados por el comerciante florentino Giovanni Filippo Michelozzi, a raíz de una estancia en nuestro país en torno a 1745-6. "Al morir en 1777, sus hijos vendieron dos años después sus álbumes a la Real Galería de Florencia, gracias a la política de adquisiciones auspiciada por el gran duque de Toscana Pietro Leopoldo, que estaba reuniendo colecciones de dibujos. Así llega el montante principal a los Uffizi aunque hay una parte de los dibujos atesorados por Michelozzi que no se compraron entonces, entre ellos algunos de Pacheco o Herrera el Viejo, y lo sabemos porque no están en el inventario, cuyo hallazgo, junto con el de las cartas, ha sido uno de los logros del proyecto".

La parte que faltaba del conjunto fue adquirida con posterioridad por el escultor Emilio Santarelli (1801-1886) y donada en 1886 a la institución florentina. "Así se recompuso el conjunto en los Uffizi", destaca el director científico, atento en sus pesquisas a las huellas del tiempo y la diversa procedencia de estas obras sobre papel, como ocurre con los cuatro dibujos de Luis de Vargas, que entraron en momentos diferentes en los Uffizi.

Lo más notable del proyecto científico es que Navarrete ha hallado hasta 77 nuevas autorías de dibujos españoles inéditos o mal atribuidos en los fondos italianos, alemanes y flamencos de los Uffizi tras estudiarlos exhaustivamente. "Sospechaba que sería ahí donde podrían estar ocultos porque la colección española la había estudiado muy bien Pérez Sánchez con motivo de la muestra Disegni Spagnoli celebrada en Florencia en 1972", detalla.

"Por su calidad y singularidad, los dibujos españoles de los Uffizi superan incluso a los de la Biblioteca Nacional", opina el experto, que cita como ejemplo una de sus obras predilectas: el retrato titulado Caballero que entró en el siglo XVIII en las colecciones de los Uffizi como original de Velázquez y es en realidad una obra característica de Carreño de Miranda, como ha confirmado su investigación. "Ese misterio en la mirada del caballero con sombrero me resultó muy inspirador". De Carreño de Miranda puede verse también en estos fondos de los Uffizi un dibujo preparatorio del hermoso retrato de Doña Felice, la Marquesa de Priego, obra que se cuenta entre los tesoros pictóricos de la Casa Pilatos de Sevilla, sede de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli y referencia del gran coleccionismo español.

Hay dos secciones de la muestra en la Academia de San Fernando donde se concentran especialmente los hallazgos de Benito Navarrete: las dedicadas al dibujo en la Andalucía del Siglo de Oro y en Madrid. "Hemos hallado piezas de artistas que trabajaron en Madrid y que estuvieron muy relacionados con los pintores florentinos", explica Navarrete. El caso más significativo es el de Vicente Carducho, del que ahora da a conocer dos nuevos dibujos: la Aparición de los ángeles músicos a San Hugo de Lincoln, "que se encontraba entre los atribuidos a Antonio da Pordenone y es una de las obras más destacadas en papel azul, preparatoria para su gran lienzo de la Cartuja de El Paular", y el diseño preparatorio para la pintura de Santa Inés del Prado, que Navarrete localizó entre los de Pietro da Cortona.

En la sección andaluza Navarrete también ha logrado encontrar auténticas perlas, como el dibujo de Cristo y el Cirineo del sevillano Francisco de Herrera el Mozo, hasta ahora atribuido a Taddeo Zuccaro. Por su modernidad resultan sorprendentes las obras del granadino Alonso Cano, "que llega a dibujar sobre papel de cartas donde aparece su nombre como destinatario, una de ellas una citación para un pleito".

También es muy singular el caso de Francisco Pacheco, maestro y suegro de Velázquez. "Tenemos aquí el retrato de Pablo de Céspedes que sirvió para su famoso Libro de Retratos de ilustres y memorables varones y que localizamos entre las obras de Barocci. Es una composición que conocíamos sólo por copias. Se la hizo a Céspedes aún vivo en sanguina y lápiz negro y demuestra lo mucho que Pacheco le aporta a Velázquez, asunto que ha investigado ejemplarmente Valme Muñoz en la exposición del Bellas Artes de Sevilla".

De Antonio del Castillo, autor cordobés del que Navarrete prepara una gran exposición con motivo de su cuarto centenario que se inaugura el próximo otoño, también hay dos nuevas piezas en este conjunto, muy próximas a la Santa Teresa que el experto ha logrado atribuir por primera vez a Valdés Leal. Entre los más prolíficos dibujantes del Siglo de Oro representados aquí destaca también José de Ribera, autor estudiado en exclusiva por el que tal vez sea el mayor especialista de nuestros días, Gabriele Finaldi, ahora director de la National Gallery londinense que prepara una exposición sobre ellos para el Prado.

El recorrido cronológico culmina con la obra de Miguel Jacinto Meléndez, en cuyo Retrato de muchacha se evidencian los nuevos gustos estéticos llegados de Francia. Es una obra de una modernidad arrolladora: no es un dibujo preparatorio ni un boceto, es un dibujo exento. De este autor se ha recuperado también un retrato de Felipe V, "mal ubicado entre los dibujos franceses o los atribuidos a Niccolo Cassana". De quien no encontramos dibujos es de Murillo "porque, como estudió Manuela Mena, ya se los habían llevado. En Madrid, donde estaba el mercado centralizado, quedaban muchos dibujos andaluces del Siglo de Oro pero los que eran de Murillo, los más solicitados, ya se habían ido a Francia e Inglaterra".

Toda esta apasionante aventura científica queda recogida en el catálogo editado para esta muestra, donde además de Navarrete aportan sus estudios y ensayos la directora del Gabinetto Disegni e Stampe de los Uffizi, Marzia Faietti, y los historiadores Manuela Mena y Roberto Alonso Moral. Un corpus que sin duda servirá para dar contenido también a la exposición que, con motivo de la reapertura de las nuevas salas de los Uffizi en 2018, tras la remodelación que se lleva ahora a cabo, reunirá toda la colección española en una ambiciosa y necesaria muestra.

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