"A Tolkien no le gustaba el cine"

  • El profesor de la Universidad de Granada trabajó con el director neozelandés y su equipo de guionistas para adaptar al cine un libro de más de 1.200 páginas · Cree que 'El hobbit' "revisitará" las películas anteriores

Eduardo Segura asesoró a Peter Jackson y su equipo de guionistas para adaptar cine las más de 1.200 páginas de El señor de los anillos. Especialista en la obra de Tolkien y profesor en el Departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universidad de Granada, Segura es de las voces más autorizadas para destripar El hobbit, la nueva incursión del director neozelandés en la Tierra Media. En vísperas del esperado estreno, el docente apunta algunas claves decisivas.

-¿En que consistió su trabajo junto a Peter Jackson para El señor de los anillos?

-Mi trabajo consistía principalmente en contestar a las preguntas del equipo de guionistas, porque imagínese trasladar un libro con más de 600 nombres a un guión de escasas 300 páginas... Sus dudas eran cosas básicas, como si la historia se tambaleaba si se suprimía un personaje determinado. El trabajo requería un esfuerzo de síntesis para que la gente que no hubiese leído el libro comprendiera sin problema la película. En el caso de El señor de los anillos era muy complicada la adaptación cinematográfica, en especial el prólogo de La comunidad del anillo, esos siete minutos en los que tienes que poner al espectador en situación para que tenga la información necesaria para entender cuál es la gravedad de la misión que encargan a Frodo.

-¿Qué elementos eran innegociables para ser lo más fiel posible a la historia de Tolkien?

-A mi juicio, una cosa que se hizo muy bien fue conservar los idiomas creados por Tolkien, que era filólogo, hablaba veinte idiomas e inventó otros cinco. Inventó la lengua de los elfos y de los enanos, era un filólogo puro de esos que no quedan y que pueden crear un mundo verosímil a través de la riqueza semántica de las palabras. Esto se conservó muy bien, algo que no es original de Peter Jackson, ya se hizo en Bailando con lobos con la lengua de los sioux. Pero lo curioso es que Tolkien nunca fue un hombre aficionado al cine y tenemos testimonios personales de que no le gustaba el teatro. Consideraba el arte literario narrativo superior al teatral. Para él, la carencia del teatro y del cine es que hace explícita la trampa, mientras que cuando lees, la propia imaginación es la que genera el movimiento que en el cine viene impuesto por decisiones del equipo de producción, como la elección de actores o de decorados. La película de Peter Jackson tiene grandes defectos y grandes virtudes, es injusto condenarle por no ser fiel del todo a la obra de Tolkien. El problema de la adaptación al cine de El señor de los anillos es que es una obra que no se puede llevar a la pantalla y no sólo por una cuestión temporal, una película de cuarenta horas no habría solucionado el problema. El tema más importante de la novela es el peso del pasado, cada personaje carga con la tradición de quién es y a qué pueblo pertenece, algo semejante a lo que Homero plantea en La Ilíada. Cada personaje lleva sobre él su destino personal y el de su estirpe, algo que en elcine se pierde porque es inmediatez, y eso es algo que sólo consiguieron maestros del cine como Kurosawa, John Ford, Kieslowski. De los vivos me quedo con Clint Eastwood, que me consta que no le gusta nada El señor de los anillos, o Peter Weir, el director de El show de Truman o Master and Comander.

-¿Hubiese sido Peter Weir un director má apropiado que Jackson?

-Seguramente. Pero hemos tenido a Peter Jackson, para bien y para mal, un hombre formado en la escuela de Spielberg y esa fascinación de Hollywood por los efectos especiales. Por esto, El hobbit será sin duda una película espectacular, pero a la vez muestra un acercamiento muy fuera del tiempo a la obra de Tolkien. Si se ven los documentales de cómo se ha hecho la película se observa que, por ejemplo, la puesta en escena de los orcos tiene mucho de películas de Leni Riefenstahl como Eltriunfo de la voluntad, de esa iconografía nazi que tenemos en el inconsciente. También está el tema, por ejemplo, que el mundo de los árboles se haya convertido en una especie de panfleto ecologista, que es una lectura muy pegada a la actualidad que creo no se justifica porque no era la intención de Tolkien, que simplemente amaba el mundo porque era parte de él, pero no era un ecologista. A día de hoy todo se tiende a simplificar y hay que huir de eso, porque sería como decir que La Odisea es la lucha del bien contra el mal o que El Quijote plantea la lucha entre la locura y la cordura. Me da la impresión de que El hobitt va a ser como revisitar el Señor de los anillos, lo que está bien porque cuando acabe este proyecto tendremos una visión de conjunto de qué es la Tierra Media para Peter Jackson, que es más interesante de la que podría ofrecer Guillermo del Toro, que era la primera elección para dirigir esta trilogía. Él decía que era fan de Tolkien y eso no me gusta, nadie sale a la calle diciendo que es fan de Cervantes, y Orson Welles se pasó la vida intentando hacer una versión de El Quijote y al final se dio cuenta de que no se podía.

-Pero en dibujos animados, con la voz de Fernando Fernán Gómez, era bastante aceptable...

-Ese es el tema, cuando a Tolkien le ofrecieron en vida hacer una versión de El señor de los Anillos él dijo que la única posibilidad era hacer una versión en dibujos animados. De hecho, la versión de 1978 es muy brillante, por momentos mucho más brillante que la de Peter Jackson. La lástima es que no se pudo completar la trilogía por culpa de los fans, que decían que tal personaje no se correspondía con el de la novela.

-Es curioso el movimiento freak generado en torno a El señor de los anillos. ¿Le molesta?

-Me molesta mucho porque al poner la etiqueta de freak sitúas a esa persona en un escalafón inferior. Esto es obvio en autores adscritos a la fantasía, pero a mi juicio Tolkien no es fantasía, porque de ser así Homero también es fantasía. Pero como vivimos en un mundo que todo tiene que ser etiquetado.

-Pero por ejemplo hay un trasvase de aficionados a La guerra de las galaxias a El señor de los anillos...

-Sí, pero yo he estado en congresos de literatura con gente muy preparada que habla sin haber leído a Tolkien y he tenido que desenmascarlos. Yo no entiendo de flamenco, pero por eso no puedo decir que no es arte, la carencia es de Eduardo Segura y no del flamenco. En el caso de La Guerra de las Galaxias hay muchos juicios a priori. La primera era una gran película, El Imperio contraataca era un gran guión, pero El retorno del Jedi y el resto de películas son malas. No hay que ir más allá, que luego un tipo se disfrace de Darth Vader para acudir al estreno pues como si se quiere disfrazar de Lola Flores... Es verdad que en el mundo que vivimos es más fácil ser superficial, Pero el problema no es del autor, es de esta cultura de lo inmediato.

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