Tranquilidad y expectación en la delegación ante el intento de golpe de Estado en Turquía

Pocas horas después de la declaración de los Dólmenes de Antequera como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, empezaron a producirse extraños movimientos militares en Turquía que correspondían, según confirmó el primer ministro, Binali Yildirim, a un intento de golpe de Estado. El foco de la aparente insurrección se concentró en la capital del país, Ankara, donde, según algunos testigos, se escucharon tiroteos en torno al cuartel general del Estado Mayor y a donde se desplazó la mayor parte del Ejército; pero hubo también actuaciones en Estambul, donde se cerraron al tráfico los dos puentes que conectan la zona europea con la zona asiática de la ciudad. También se apostaron tanques en el Aeropuerto Atatürk de Estambul, que permaneció cerrado. Poco antes de las 23:00, el Ejército turco emitió un comunicado en el que afirmaba que mantenía todo el país bajo control, pero las consecuencias eran anoche difíciles de calcular. Fuentes de la Junta de Andalucía confirmaron a este periódico que la delegación enviada a Estambul para seguir el dictamen de la Unesco, con la consejera Rosa Aguilar, el alcalde Manuel Barón y el presidente de la Diputación, Elías Bendodo, se encontraba bien y tranquila, que estaban haciendo llamadas y esperando el desenlace de los acontecimientos. Pero la comitiva tenía previsto regresar de Estambul el domingo por la mañana y ayer, en pleno suceso de las noticias, parecía difícil que el viaje pudiese realizarse en tan breve plazo. Todavía a las 22:45 se produjo un intercambio de fuego entre helicópteros que sobrevolaban el cuartel del Estado Mayor en Ankara y agentes de la policía sobre el terreno. Al cierre de esta edición, los medios turcos habían anunciado que el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, daría un discurso a la nación en breve.

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