Unicaja exhibe la obra ecléctica de la XI Bienal de Artes Plásticas

  • El Palacio Episcopal acoge más de 50 piezas entre fotografía, pintura, videocreación e instalación

La creación contemporánea se nutre, en buena medida, del mundo que la sostiene. Las claves de la sociedad actual sirven de argumento para mover pinceles y cámaras. En esta encrucijada, el Palacio Episcopal exhibe hasta el 4 de septiembre más de 50 piezas entre fotografía, videocreación, pintura e instalación de 33 artistas seleccionados en el XI Certamen Unicaja de Artes Plásticas. Dieciocho de estas piezas han sido adquiridas por la entidad para su colección por 60.000 euros.

"Hemos notado un alto nivel de fotografía y una menor participación de arte abstracto", detalló ayer el presidente de la Fundación Unicaja, Mariano Vergara, como ejemplo sintomático de un arte actual "que va más por el camino de la neofiguración y las nuevas tecnologías", añadió.

Distribuida en las distintas salas del Palacio Episcopal, la muestra recorre en cada una de ellas una serie de ejes temáticos seleccionados por Mariluz Reguero, comisaria de la exposición. Así, la vida y la muerte, la guerra y la burla se dan la mano en la primera sala con la obra de artistas como Diana Larrea y su Let's fall in love (adquirida por la entidad). Las cuatro fotografías de esta intervención tienen como epicentro el puente de Toledo, convertido en fatídico punto de suicidios.

Al pasar a la segunda sala, el espacio adquiere atmósfera urbana con ejemplos como el de Óskar Ranz y su Tránsito, residuo y proceso elaborada sobre aluminio.

La tercera habitación evoca un ambiente más familiar con la casa de muñecas de Gloria Martín (también adquirida por Unicaja para su colección) como núcleo central. Alrededor de ella, otros jóvenes artistas como David Latorre se recrean en el hogar como nido de creación para dar forma a Entre dos escenas, un montaje fotográfico de metasilicona sobre fotografía. En la misma línea, Tamara Arroyo se pronuncia con Ejercicio de memoria, un políptico en tinta sobre papel que, a modo de viñetas, reproduce la soledad de alcobas vacías.

En el siguiente habitáculo, la fotografía digital y la videocreación se dan la mano con una alegoría gráfica de los niños lobos de México bajo el epígrafe Y fueron felices, junto a la imagen en pantalla de un paisaje de nieve en movimiento. En la planta superior, el arte figurativo con reminiscencias pop se cobija en la firma de Judas Arrieta (habitual en la galería JM), el grafito de Chico López o el Proyecto de cuatro habitaciones de Javier Roz, que conjuga dibujo, fotografía y planos.

A esta edición han concurrido 370 artistas, de los que 168 eran andaluces, 70 de Madrid, 26 de Valencia y 18 de Cataluña. El jurado estuvo compuesto por Tomás Llorens, ex director del Reina Sofía y ex conservador del Thyssen; la catedrática de Arte Estrella de Diego; Juan Manuel Bonet, ex director del IVAM y del Reina Sofía, y Lourdes Fernández, directora de ARCO.

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