Vargas Llosa espera la recepción del Nobel "abrumado" por los honores

  • El escritor inauguró ayer en Estocolmo una exposición dedicada a su vida y obra · El rey Carlos Gustavo de Suecia le entrega mañana la máxima distinción en las letras

El escritor Mario Vargas Llosa vivió ayer nuevas emociones en el homenaje que le brindó el Instituto Cervantes de Estocolmo cuando escuchó a un grupo de niños suecos preguntarle qué había que hacer para llegar a ser Premio Nobel de Literatura. Con la voz guillotinada por las bajas temperaturas que se registran en Estocolmo, este "Arquímedes de la ficción" -como le definió el director del Instituto Cervantes en esta capital, Joan Alvarez- vivió un momento lleno de emotividad cuando se dirigieron a él, a través de una grabación, un grupo de niños suecos que hablaban en español.

Vargas Llosa, que escuchó atento y siempre sonriendo mensajes como "nos hubiera gustado que nos dieses lecciones de español pero sabemos que tienes muy poco tiempo", dijo sentirse "impresionado" al escuchar el "magnífico español" de los pequeños.

Esta grabación, junto a un juego de palabras construidas con las letras del nombre y apellidos del escritor, figuran en la exposición inaugurada bajo el título Mario Vargas Llosa. La Libertad y la vida y que se presenta a modo de trayectoria vital y literaria. "Estoy abrumado, sobrecogido", declaró, con voz muy ronca, el primer Nobel de Literatura de lengua hispana desde el mexicano Octavio Paz, galardonado en 1990.

Como cada día desde que llegó a Estocolmo a recibir el Nobel, que le entregará el rey Carlos Gustavo de Suecia el próximo viernes, Vargas Llosa congrega a su paso a decenas de admiradores.

Ayer fue un ejemplo más al mezclarse entre el ministro de Cultura de Perú, Juan Ossio, su colega española, Ángeles González-Sinde, y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, estudiantes, profesores, escritores latinoamericanos, como Fernando Iwazaki, y peruanos residentes en Suecia.

Vargas Llosa, que vivió el martes uno de los momentos más emocionantes al pronunciar un sentido discurso de agradecimiento de aceptación del Nobel que provocó las lágrimas no sólo de su familia y amigos, sino también de los académicos suecos, dijo que pese a tener afectada la voz ésta le alcanzaba para agradecer "esas cosas tan bonitas que han dicho sobre mí".

"En circunstancias como éstas, a veces, las palabras nos faltan para ser auténticos" y agradecer "la manifestaciones de cariño y amistad", dijo el autor de una de las narrativas hispanoamericanas más singulares. Y aludió a todas las voces amigas que ha escuchado desde que le concedieron el Nobel, al tiempo que mostró su sorpresa de que esos libros "trabajados en soledad" hayan llegado a tanta gente y hayan ayudado a enfrentar "desafíos".

Porque para el autor de Pantaleón y las visitadoras la "literatura tiene que ver mucho con la libertad" y por ello subrayó que, no en vano, las "tiranías religiosas y militares" han intentado "poner trabas" a la creación literaria y artística. Consideró a la literatura la fuente primordial de la civilización y deseó que la revolución tecnológica no la haga perder ese rol central que desempeña desde que apareció la escritura.

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