Velázquez, un valor indiscutible

  • Las cifras pagadas oscilan entre los 23 millones de euros por 'El barbero del Papa' y los 1,26 en que se valoró el lienzo 'Cabeza de apóstol' · Quedan muy pocos cuadros del autor de 'Las Meninas' en manos privadas

Olvídese de lo que tiene en su cuenta corriente y de lo que haría con las cantidades astronómicas que se mueven en el mundo del arte de tenerlas en su mano. Las cifras de este reportaje corresponden al precio que alguna vez se ha pagado por obras -discutidas unas, de autoría irrefutable otras- que salieron del pincel de uno de los genios universales del arte, Diego de Velázquez y Silva (Sevilla, 1599-Madrid, 1660), una distinción que sólo se atribuye a unos pocos nombres en la historia de la pintura.

La reciente subasta en Londres de Retrato de un caballero refrenda al mercado del arte, y en concreto el de las subastas, como uno de los pocos sectores que facturan a gran escala en estos aciagos tiempos para la economía internacional. Y dentro de las subastas, son únicamente los indiscutibles -en España Velázquez, Goya y Picasso a una distancia abismal de todos los demás- los únicos capaces de concitar el interés mediático y de inversores de la manera en que, por ejemplo, lo ha hecho esta semana la venta de la pequeña tela subastada en la sala Bonhams de Londres. Tras la sorpresa que se llevó la casa Christie's de la capital británica por no hallar comprador para un retrato de Goya valorado en 4,5 millones de euros, el temor a que ocurriera lo mismo con el óleo atribuido a Velázquez era más que evidente. Finalmente, el cuadro, que el investigador Peter Cherry atribuyó por primera vez al sevillano en las páginas de Ars Magazine, se remató en 3.464.144 euros, cifra que pagó un coleccionista estadounidense, Alfred Bader, que se congratuló de la "ganga" de precio que pagará por un ejemplo del más grande autor de la pintura antigua universal. Como apunta Carmen Aranguren, directora de Arte, Información y Gestión (AIG) de Cajasol, "quedan muy pocos velázquez en manos privadas, y las pocas veces que se han intentado vender no siempre ha sido en subastas, sino que se ha tratado de mover privadamente".

De hecho, la compra de El barbero del Papa por parte del Ministerio de Cultura para el Museo del Prado se realizó directamente con los dueños del lienzo, la familia Wildenstein, famosos marchantes de arte. Los Wildenstein guardaron la obra durante décadas y fueron quienes la vendieron al gobierno español por 23 millones de euros. A pesar de su elevada cuantía, la compra -realizada en 2003, cuando nada hacía presagiar la hecatombe financiera- se justificó porque el Prado carecía de ejemplos velazqueños de la segunda etapa italiana (1649-51), ya que los pocos que se conocen se hallan en colecciones extranjeras.

Muchos años antes, en 1972, el Retrato de Juan Pareja (1650) alcanzó el precio de 5,5 millones de dólares que, pagados por el Metropolitan Museum de Nueva York, convirtieron este cuadro en el más caro de la historia. Pero no todos los velázquez han corrido la misma suerte. También en 2003, la madrileña Alcalá Subastas trató de vender Cabeza de apóstol, un cuadro que tuvo que ser pintado en sus años juveniles en Sevilla (entre 1619 y 1623). Sin fortuna en esa puja, finalmente fue el Estado en enero de 2007, el que adquirió esta pequeña obra a la familia del Marqués de Casa Torres por 1,26 millones de euros para depositarlo en el Bellas Artes de Sevilla, donde se encuentra junto a las obras de Pacheco, suegro y maestro del autor de Las Meninas. Igualmente, Las lágrimas de San Pedro (1617-1619) se quedó sin comprador en la puja de la misma sala en 2004 y fue adquirida luego por la Fundación Villar Mir por ocho millones.

Otros de los hitos lo alcanzó la Santa Rufina, hoy pieza estrella del Centro Velázquez de Sevilla. En 1999, mientras Peter Cherry atribuía a Velázquez una autoría que Jonathan Brown negaba, el cuadro fue adquirido en Christie's Nueva York por un coleccionista anónimo por algo más de siete millones de euros. Tras ocho años y sus necesarias limpiezas y estudios, el cuadro de la patrona hispalense se revalorizó hasta los 12,4 millones que pagó la Fundación Focus en una operación de tal magnitud mediática que movió incluso la voluntad popular. Y es que, para Aranguren, pese a que una obra no tenga el consenso total de la comunidad científica, "un velázquez nunca va a depreciarse".

Sin embargo, los que mejor saben venderlo son los anglosajones, con Sotheby's, Christie's y Bonhams a la cabeza. "No es que en España no hayan salido piezas tan interesantes como la del otro día en Londres, es que simplemente no podemos competir con el desarrollo y la tradición de ellos". Para la directora de AIG, "en España hay grandísimas fortunas que nunca se han planteado comprar arte y pintura antigua. Tampoco hay aquí una política fiscal y de donaciones que favorezca estas compras". Y eso, sin duda, es otro capítulo aparte en la historia del arte.

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