Vicente Luis Mora vincula literatura y redención tras la "muerte de los dioses"

  • El escritor y crítico cordobés recogió ayer en Málaga el Premio de Ensayo José María González Ruiz, concedido por el Instituto Municipal del Libro, por su obra 'Pasadizos', que publica Páginas de Espuma

La creación literaria y artística de cualquier época histórica implica la creación de lugares simbólicos comunes, conductos que conectan conceptos estéticos y filosóficos de las más diversas obras a la manera de recorridos subterráneos, a veces conocidos aunque en su mayoría ignotos. Esta idea, que tiene su origen en la modernidad y en autores como Wallace Stevens, sirve de base al libro del escritor y crítico Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) Pasadizos, que mereció el Premio de Ensayo José María González Ruiz, convocado en Málaga por el Instituto Municipal del Libro. Mora, director de la sede del Instituto Cervantes de Alburquerque (EEUU), recogió ayer el galardón en el Ayuntamiento malagueño y antes, durante un encuentro con periodistas, subrayó su conclusión acerca de los espacios comunes de la creación artística, especialmente mediante la palabra: "la literatura ha revelado una nueva clase de humanismo, según la cual el hombre puede acceder a la trascendencia sin salir de sí mismo, a través de la obra literaria, lo que viene a paliar la ausencia de sentido tras la muerte de los dioses".

Pasadizos, que publica la editorial Páginas de Espuma en su colección de ensayo,explora "las repercusiones del espacio como idea aglutinadora de todas las líneas estéticas que se han sucedido desde la modernidad hasta ahora". Para ello, y con toda la ambición posible a la hora de encontrar las conexiones, el autor emprende un análisis transversal "entre todas las maneras del arte, desde el grafiti a la poesía, pasando por cualquier obra de Tàpies, una escultura de Chillida o un estudio de moda de una peluquería". Los pasadizos que conectan así los distintos órdenes de la creación humana obedecen a una naturaleza más proclive al movimiento "y especialmente a la búsqueda: en esencia, un pasadizo es todo lo que está buscando". Y más en el fondo, los extremos de cada uno de estos túneles que conectan las diversas obras de arte no son conceptos ni ideas, sino personas; por ello, Mora recordó ayer a Lévinas al apuntar que en el orden de la creación cultural "cada uno debe tener dispuesto un lugar dentro de sí para el otro, porque en realidad cada uno de nosotros es el otro".

El ejemplo más evidente de estas conexiones culturales y humanas es internet, un medio que, a juicio del autor, "no constituye un mundo nuevo, pero sí un espacio común nuevo", ya que su uso permite "una apertura máxima del intercambio comunicativo y estético", lo que, por ejemplo, permitió en su día al propio Mora "mantener un diálogo más fluido con autores hispanoamericanos que con otros que vivían en mi barrio de Córdoba". Esta nueva topomaquia (o lucha entre espacios simbólicos o conceptuales) que ha supuesto la Red se percibe "en la manera en que ha dinamitado muchas cosas, por ejemplo la crítica literaria, hasta el punto de que muchos críticos ya escriben únicamente en blogs". Estos críticos "tienen a veces más lectores y consiguen transmitir más que algunos medios de comunicación que a pesar de su prestigio atraviesan una seria crisis", y además sus textos "suelen interesar sobre todo a nuevos lectores, a jóvenes que quedan enganchados a la literatura" mediante estos pasadizos.

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