Vidas secundarias

Es uno de los mejores escritores de su generación, pero no se lo tiene creído. Haciendo gala de una inusual franqueza autocrítica, Ignacio Martínez de Pisón (Zaragoza, 1960) dice no reconocerse, no del todo o no ya, en la mayoría de los relatos que lleva publicados, varias decenas de cuentos y nouvelles recogidos en cuatro entregas: Alguien te observa en secreto (1985), Antofagasta (1987), El fin de los buenos tiempos (1994) y Foto de familia (1998). Por esta razón, a la hora de preparar una antología de su narrativa breve, ha llevado a cabo una criba bastante severa, limitando a ocho los relatos elegidos: cuatro extraídos de los títulos mencionados y otros tantos, los más recientes, dados a conocer en revistas o publicaciones colectivas, nunca hasta ahora recogidos en libro.

"Frente al trazo vistoso y enérgico de la muy noble tradición de Poe, he acabado prefiriendo la pincelada sutil del otro gran maestro de la narrativa breve, Chéjov". El autor de El tiempo de las mujeres (2003) o Enterrar a los muertos (2005) se siente hoy bastante alejado del narrador que fue en los comienzos, y de hecho su bibliografía omite los títulos anteriores -en absoluto desdeñables- a Carreteras secundarias (1996). Los relatos reunidos en Aeropuerto de Funchal muestran unidad en el tono, el estilo y la intención, remitiendo a un imaginario que resultará familiar a los lectores de la última de las novelas citadas.

Son personajes sin brillo que llevan existencias grises, pícaros o perdedores o gente corriente que se mueve en un entorno provinciano, soportando como puede los embates de la vida cotidiana. Un músico de orquesta de pueblo que pretende a la solista y acaba procurando su ruina, un individuo que organiza falsos castings para explotar el material obtenido en el circuito del porno, un gorrón profesional que se cuela en los banquetes para comer de balde, un hombre que se divierte humillando a los vendedores de libros a domicilio, una pareja que asiste a la desastrosa celebración de las bodas de oro de los padres de ella, un niño que se enamora de su prima durante unas vacaciones de verano, una mujer que descubre que no soporta a su marido durante un viaje de placer que se vuelve pesadilla... Tiene el autor un talento especial para tratar de las relaciones de pareja y de los conflictos familiares, que son un tema recurrente en toda su obra. La prosa de Martínez de Pisón se caracteriza por la sobriedad en la expresión y por su desnuda eficacia narrativa. Contiene humor, lirismo y ternura, pero también deja traslucir ese íntimo desasosiego que remite a escritores predilectos como Cheever o Carver. El autor es, sobre todo, un excelente contador de historias. Todas las aquí recogidas -y bastantes de las que se han quedado fuera- justifican su prestigio.

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