"Vivir sin poesía es imposible. Su belleza está en nuestras aspiraciones "

  • La autora desgrana hoy en el Museo Picasso el perfil de la vanguardista Sophie Taeuber, una mujer que "lo único que le faltó hacer fue escribir una novela", apunta

Su prosa es como su palabra hablada. Directa y rítmica. Soledad Puértolas (Zaragoza, 1947) lleva más de 30 años cultivando la literatura como bastón para entender r y soportar la realidad. Premio Planeta en 1989 y Anagrama de Ensayo en 1993, el próximo mes de marzo edita Compañeras de viaje, un libro de relatos y un género que encuentra "fascinante". Esta tarde le toca disertar en el Museo Picasso Málaga sobre Sophie Taeuber-Arp, una artista polifacética "excepcional y, sin embargo, poco conocida.

-¿Por qué subtitula su ponencia, 'una novela no escrita'?

-Cuando accedí a la obra de esta mujer me quedé deslumbrada. Todo lo llegó a a cultivar menos la palabra. De ahí lo de la novela no escrita, lo único que no hizo fue escribir una novela. Lo demás lo hizo todo bien. Daba clases de dibujo, hizo tapices, diseño de interiores, marionetas, teatro, diseño de trajes, óleo, cartón. Rozó siempre lo dadá, con una acción muy imaginativa. No sé a qué se debe que haya costado tanto descubrirla. Yo, a partir de los pocos datos que tenemos voy trazando una especie de novela no escrita.

-¿Con cuál de sus múltiples facetas se queda?

-Con la pintura y el diseño de interiores. Esa unión entre la forma arquitectónica y la habitabilidad en las cocinas, despachos, librerías. Sus casas por fuera siguen la línea de la vanguardia pero por dentro son muy habitables. Y en la pintura maneja muy bien la forma y el color.

-Se dice de ella que vivió a la sombra de su marido y nunca alcanzó el reconocimiento...

-Eso lo que sorprende. Quizás por ser mujer y por ser tan silenciosa y discreta. No estuvo nada interesada en ser visible. Es muy complejo saber por qué viene y va esta figura, por qué no acaba de llegar. Es muy misterioso, por eso es como una novela. No se acaba de entenderse que una mujer de esa categoría haya tardado tanto en tener una exposición de este tipo (en el Museo Picasso se exhibe su obra).

-¿Se puede repetir un fenómeno igual en el siglo XXI?

-No existe ni en una mujer ni en un hombre. Fue un caso excepcional, dotada para todo. No es fácil dar con una persona que hubiera practicado tantos aspectos del arte y todos le salieran bien. La época propiciaba a la artista completa, los años 20 fueron muy efervescentes.

-En marzo edita un libro de relatos con los viajes y la mujer como protagonistas, ¿por qué la elección?

-No te puedo dar una respuesta. Los viajes me perturban mucho pero hay que hacerlos, por trabajo o lo que sea. Me surgen en la cabeza personajes que para aprender de ellos pienso: ¿haber cómo se las arreglan? Y a ver si así yo me voy defendiendo mejor (risas). Son mujeres que, en diversas circunstancias, siempre van de viaje como compañeras. Porque a mí me fascina el personaje secundario que luego se convierte en principal.

-¿El relato continúa cobijándose a la sombra de la novela, como una especie de hermano pobre?

-Para mí es el mejor hermano, casi el Dios Padre. Primero está la poesía, luego el relato y después la novela. Ésta última es lo más artesanal y pedestre, tiene un punto de imperfección, que también lo hace muy agradable y maleable. Pero el relato es también muy satisfactorio, yo lo valoro mucho porque tiene que ser más redondo, más perfecto. Lo que pasa es que en España no hay tradición de venta de libros de relatos cortos .

-El primero de los textos lo ha adelantado ya en su web, ¿confía en la validez del libro electrónico?

-Esta es la pregunta de todos los que giramos alrededor del libro. Vivimos en una interrogante brutal, como con la imprenta. Nadie lo sabe. Pero tiene visos de que va a haber una transformación grande.

-En ocasiones ha manifestado su indignación por el término literatura de o para mujeres, ¿continúa alerta?

-Es algo muy extraño y desconcertante, que responde a un sistema social donde, ya lo sabemos, la mujer no ha conseguido esa consideración de igualdad. Es ridículo y absurdo, y supone perder capacidad de expresión. Convendría un debate serio sobre el tema. Cuidado con lo que estamos haciendo porque estamos viendo casos de maltrato y todo influye. Ese es el resultado más escandaloso de una sociedad muy misógina.

-¿Contribuye en dignificar ese papel ejemplos como el Premio Planeta para Ángeles Caso?

-No se trata tanto de dignificar como de normalizar. Tanto una como otro pueden ganar un premio, aunque choca que haya menos mujeres que hombres. Si todavía nos asombra, es señal de que no se ha normalizado.

-¿Las editoriales tienen parte de responsabilidad?

-No son las que peor se portan. Saben que la mujer puede vende igual que un hombre. La clave estaría más en los criterios de valoración, de prestigio.

-Usted afirma que los interesados en la literatura y la escritura siguen siendo minoría. ¿Cómo convencer entonces a los nuevos lectores?

-Creo que más que convencer hay que mostrarles unas obras literarias que vayan acorde con su edad. Es un problema de educación. No puedes intentar que un niño de once años lea el Cantar del Mío Cid.

-Y de escribir como opción de ocio menos aún...

-Te pones a escribir porque admiras lo que otros escriben. Va unido. Pero no me gusta ser pesimista. La necesidad de crear del ser humano está por encima de todo y acaba saliendo por alguna parte.

-Usted formó parte del jurado del Premio Cervantes 2009 otorgado a José Emilio Pacheco, ¿qué destacaría de su obra?

-Reúne capacidad de síntesis y un lenguaje directo. No alambica las frases, su poesía viene cargada de un peso entre emocional e intelectual. No deja de ser sintomático que la poesía esté ganando tantos Cervantes. Vivir sin poesía es imposible. La vida está llena de sinsabores y la poesía te eleva, te da una distancia y una belleza que está en nuestras aspiraciones. Es eterna.

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