"Wikileaks es algo maravilloso"

  • El realizador británico, figura clave del realismo social y autor de obras como 'Lloviendo piedras', recibió ayer la Goyesca de Honor del Festival Internacional de Cine de Ronda y presentó su última película, 'Route Irish'

Hacía frío ayer en Ronda, pero Ken Loach (Nuneaton, Warwickshire, 1936) se encontraba como en casa. Pocas presentaciones requiere el director de películas como Ladybird Ladybird, Riff- Raff, Lloviendo piedras, Mi nombre es Joe, Tierra y Libertad, La canción de Carla, Buscando a Eric, Felices dieciséis, La cuadrilla y otras muchas imprescindibles, premiadas a lo largo y ancho del mapa europeo de festivales. Ayer recibió la Goyesca de Honor del Festival Internacional de Cine de Ronda de manos de su guionista habitual, Paul Laverty, y presentó su última película a modo de estreno, Route Irish, un viaje a las entrañas menos complacientes del paisaje posterior a la invasión de Iraq. La ocasión para sentarse y conversar sobre política y cine, claro, la pintaban calva.

-¿Cómo valora este premio?

-Por un lado creo que es muy importante que se hagan festivales como este, para que la gente hable de política, en un momento como este en el que el sistema está al borde del colapso. Y por otro es una afirmación y un reconocimiento por el trabajo realizado, por las películas que hemos hecho.

-¿Qué le inspiró idea de rodar Route Irish, ambientada en la posguerra de Iraq?

-Era un desafío para todos los que hacen cine, porque la guerra fue un acto ilegal monstruoso. Así que la cuestión era cuándo se haría una película sobre este tema. Pero ya se había escrito mucho sobre ello, y no quería quedarme sólo en el relato de la guerra, sino ir más allá. Nos centramos en la privatización de la guerra, ahora que todo se está privatizando.

-¿Cree que el sistema actual está creando monstruos?

-No me atrevería a llegar a tanto, pero es cierto que el capitalismo saca lo peor de los seres humanos: la violencia, la codicia, la megalomanía… Es como el suelo contaminado del que brotan plantas con anormalidades. En la película se ve una persona destrozada por la violencia, pero de alguna forma ya forma parte de él.

-¿Hay otro tema de actualidad del que le gustaría hacer una película en el futuro?

-Hay muchos, pero el problema no es elegir el tema, sino encontrar el elemento que tienen todos en común. No necesariamente un buen tema te va a dar una buena película.

-¿Cree que su cine se ha ido haciendo cada vez más complejo?

-Puede ser. Es verdad que al principio los personajes eran más bidimensionales, y junto a Paul Laverty han ido ganando en profundidad. Ahora nos interesan los dilemas de la gente, las decisiones morales, ya que eso aporta mucha más fuerza dramática. En Route Irish hay un protagonista que ha estado involucrado en cosas nada buenas. Se le puede condenar por ello, pero también se ve que debajo de todo eso hay otro hombre, está su lado más humano. Es como lo que pasa con la crítica, que a veces me juzga antes de ver mis películas. Espero que no pase lo mismo en España (risas).

-Hay quien considera que sus películas son panfletistas.

-Cuando uno hace películas sobre personas trabajadoras, es cine político. Y cuando las hace sobre ricos y burgueses, es entretenimiento. Para mí las películas panfletistas son las que presentan a Estados Unidos como el guardián de la libertad. Voy a decir una frase que puede sonar muy tópica: hace falta una revolución social. No hay otra forma de decirlo. La deuda privada se ha convertido en deuda pública y la está pagando quienes menos culpa tienen. Los ciudadanos de una democracia no deberían permitir eso.

-¿No siente la tentación de hacer un cine menos comprometido, más fácil, como un drama romántico, por ejemplo?

-Bueno, creo que en muchas de mis películas hay romance, hay cierta carga dramática. De eso se trata, de introducir el drama en la vida de los personajes.

-¿Suele seguir al pie de la letra los guiones de Laverty o introduce cambios?

-Se trata de una colaboración, no nos gusta decir cuál es el trabajo de uno y cuál el de otro. Primero hablamos de lo que queremos hacer, él escribe uno o dos personajes y volvemos a hablar. De ahí nace un primer borrador, introducimos algunas ideas y repetimos el proceso una y otra vez. Una vez que encontramos a las personas que van a dar vida a los personajes hacemos algunos cambios, pero la esencia sigue ahí. Luego intentamos que todo parezca muy espontáneo, aunque no es así.

-¿Qué le parecen las filtraciones de Wikileaks?

-Wikileaks es maravilloso. Ha destapado en poco tiempo muchas más cosas que el periodismo de investigación en años. No se trata de que sustituya al periodismo, pero sí puede servir de base. Después los periodistas deben seguir indagando y haciendo nuevas preguntas.

-Pero parten de un robo de documentos.

-Los documentos revelan crímenes y eso es una obligación. Si se supone que somos demócratas tenemos que saber qué se hace en nuestro nombre. Se ha demostrado que nos gobiernan criminales y mentirosos. Así que, bienvenido, Wikileaks.

-¿Le ha decepcionado la política de Obama?

-Todos sabíamos que era un político y que representaba a los intereses del capital americano. Lo sabíamos antes de que empezara a gobernar. Pero al menos defiende esos intereses de una forma más sofisticada que Bush.

-¿Está de acuerdo con la financiación pública del cine?

-El problema es que las pantallas tienen que estar disponibles. Si no están disponibles para el cine español, por ejemplo, la gente no va a ver esas películas. Y si no las ve se va a perder dinero. Pero si la gente va a verla el estado podría recuperar el dinero invertido, por lo que sí podría financiarse con dinero público.

-Paul Laverty conoció España y se quedó a vivir aquí. ¿Podría pensar usted algún día en hacer lo mismo?

-Hay muchas cosas atractivas en España, desde luego. Pero el hogar es el hogar. Además siempre me gusta cotillear, estar al corriente de todo lo que pasa en Reino Unido.

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