Crítica de Cine cine

Los actores salpimentan un guiso soso

EL SECRETO DE UNA OBSESIÓN

Drama, EEUU, 2015, 111 min. Dirección y guión: Billy Ray. Fotografía: Daniel Moder. Intérpretes: Julia Roberts, Nicole Kidman, Chiwetel Ejiofor, Dean Norris, Alfred Molina, Michael Kelly, Don Harvey, Alessandro Cuomo, John Pirruccello, Amir Malaklou, Jahmilla Jackson, Patrick Davis, Frankie Sims, Zoe Graham.

El secreto de sus ojos fue una gran película de Juan José Campanella, basada en la novela La pregunta de sus ojos de Eduardo Sacheri, que entre otros muchos premios recibió en 2010 el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Alguna lumbrera de Hollywood ha decidido que lo más fácil y cómodo, en vez de partirse la cabeza buscando una idea original, es hacer una versión estadounidense de la película, apenas seis años después de su estreno, para aprovechar la escasa difusión del cine argentino entre las grandes audiencias. Para ello la han adornado con un reparto de lujo que une a dos grandes actrices consagradas, Julia Roberts y Nicole Kidman, al ascendente Chiwetel Ejiofor de 12 años de esclavitud, al Dean Norris de la televisiva Breaking Bad y al siempre estupendo Alfred Molina. Y han puesto al frente al correcto Billy Ray, al que se deben dos buenas películas: El precio de la verdad y, sobre todo, El espía. Una pena. Un desperdicio. Porque esta versión nada aporta y algo resta al original. No siendo una mala película, en la odiosa pero necesaria comparación sale perjudicada.

Los insertos del principio, fogonazos a través de los que se nos pretende poner al día sobre el trauma que afecta al personaje, son un error. Hummm… Malas maneras cinematográficas. El inmediato encuentro/choque del protagonista atormentado con el inevitable arribista pelota y borde es otro error. Hummm… Personajes esquemáticos. Afortunadamente también se aprecia desde el principio que Ejiofor, Roberts, Kidman, Molina y Norris van a darle con sus buenas interpretaciones (sobre todo la de Roberts: espléndida) algo de vida a sus personajes y, de paso, a la película.

Billy Ray también enmienda en parte sus errores iniciales, aunque no logra equilibrar el juego con el pasado y el presente (por ser justos lo hace bien una vez, fundiendo en un único plano pasado y presente: Roberts viendo a su hija en el bar), y opta por un tono tranquilo y rutinario. Al final la cosa entretiene sin aportar mucho. Pero tampoco sin hacer perder el tiempo si lo que se busca es un correcto thriller convencional muy bien interpretado.

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