El amor y las realidades

  • Tachenko llega mañana a Málaga dentro de la gira de su quinto álbum, 'El amor y las mayorías'.

"Esto de las giras suele ser circunstancial. Las comienzas a montar cuando sale el disco y te empiezan a llamar desde las salas donde sueles tocar. Así que lo vas organizando un poco sobre la marcha. Y en este caso toca así, empezando por Andalucía", dice Sebas Puentes, guitarrista y letrista de la banda zaragozana Tachenko, sobre la gira nacional de presentación del quinto álbum del grupo, El amor y las mayorías, un tour que traerá al grupo mañana viernes día 26 al Espaciu del Campus de Teatinos en Málaga.

El cuarteto -completado por Sergio Vinadé, antaño integrante de los celebrados El Niño Gusano; Eduardo Baos y Alfonso Luna- sigue a lo suyo sin premuras, facturando un pop de guitarras de sonido cristalino y estribillos de regustos clásicos que recupera hueco en cierto mercado -ahí tienen a Lori Meyers-, aunque éste se muestre esquivo con Tachenko aun en su veteranía. "Llevamos un camino muy marcado, pero también muy a nuestra bola -asegura Puentes-. Nunca nos planteamos retos demasiado grandes, pero, como buenos aragoneses, somos muy tozudos. Seguimos nuestro camino ajenos a modas; sacamos disco cada dos o tres años y así nos ha ido bien hasta ahora. Creo que el hecho de no ponernos grandes metas ni esperar grandes logros nos hace continuar. Hay gente con expectativas muy altas que se da grandes batacazos. Nosotros seguimos adelante, poco a poco. Eso es lo que nos hace funcionar. Y aunque llevemos diez años, va para largo".

Para largo va también su relación con el músico norteamericano Micah P. Hinson, del que Tachenko se ha convertido en algo así como la banda oficial durante sus giras españolas, tan habituales que llevan a pensar que el texano reside ya entre nosotros. "¡Qué va! Es tan de Texas que no creo que salga de allí en su vida -bromea Puentes-. Creo que ahora está en Santander con unas movidas. Lo cierto es que tiene bastante éxito en España, pero para que le vaya bien tiene que volver cada cierto tiempo".

Lo que en realidad hace ahora Hinson en la ciudad cántabra es grabar su nuevo álbum -un disco, por cierto, en el que colabora Eduardo Baos-, enésima constatación de su simpatía por España y de los nuevos amigos hechos aquí. "Nuestra colaboración surgió de una manera más personal, porque estilísticamente tampoco tenemos mucho en común -explica-. Sergio [Vinadé] trabajaba con él llevándole las giras en España y dio la casualidad que coincidimos en un festival. Nos vio tocar y nos dijo que para la próxima estaría muy bien que lo acompañáramos. Probamos, salió muy bien y seguimos".

También sigue su ciudad, Zaragoza, exportando nombres a tener en cuenta -"Hay mucha variedad estilística: Bigott, Copiloto, Big City, El Brindador...", apunta Puentes-, aunque aquella efervescencia experimentada en los 90, y de la que El Niño Gusano fue un claro exponente, parece haberse diluido en el pésimo ánimo general. "Queda poco. Yo soy algo más joven que Sergio y cuando empecé a ir a su bar, El Fantasma de los Ojos Azules, estaba en una calle llena de locales parecidos -evoca-. Los he visto ir cayendo uno a uno. Quedan un par, reductos de aquella época donde nos reunimos todos cada fin de semana. Entonces el mejor día para salir era el jueves, porque no estaba todo tan saturado. Ahora es imposible hacerlo, porque resulta desolador".

Son esas circunstancias y sus realidades las que impregnan los textos de varias de las canciones de El amor y las mayorías. "Ha sido inevitable -reconoce-. No es algo que nos guste tratar. Es evidente que no hacemos canción social, pero cuando estás en casa pensando en una canción, a lo mejor con la tele puesta, es inevitable que la realidad se termine colando. Estamos viendo cosas que les pasan a amigos nuestros, gente que tiene salas de conciertos, bares... Hemos llegado a ver cómo el ayuntamiento que promocionaba un concierto mandaba a la policía municipal a una sala para decir que el escenario no estaba reglamentado. Son esas estupideces que al final acaban afectando... Todo lo que está pasando es tan cercano y tan de día a día que inevitablemente se cuela en tus canciones. No era algo premeditado, pero tal como fueron saliendo las letras vimos que había frase que salpicaban el disco y que apuntaban hacia esos temas. ¿Por qué no? Si es lo que surge...".

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