Un amplio abanico de la creación vasca

El Ensemble Kuraia, procedente de Bilbao, ofreció un amplio abanico de representantes de la creación musical vasca contemporánea. Las Tres Piezas del Padre Donostia se desarrollaban en un ambiente bucólico y pastoral, utilizando temas tradicionales vascos armonizadas sin pretensiones, pero delicadamente. El oficio de musicólogo se dejaba oír claramente, con un respeto y amor por las melodías populares sin elaboraciones más allá que podrían haber acabado con su cualidad de pureza. En las antípodas estéticas, Krater, de Gabriel Erkoreka, haciendo uso de texturas de conjunto y sonoridades profundas, en ebullición musical hacia una descarga sonora.

Panta Rei de Xavier E. Adrien se podría inscribir en una línea sonora parecida, aunque tenga aspiraciones más abstractas y menos descriptivas. Utiliza armónicos y sonidos etéreos en la cuerda, y un recurso repetido de principio a fin. Las sonoridades no estaban tan conseguidas como en la obra de Erkoreka, pero la pieza hace un uso más controlado de la tensión/distensión. Las dos obras dependen demasiado de los efectos e instrumentaciones originales, del "arabesco sonoro". Y más cercano a ésta se encuentra Luis De Pablo con su Epístola al transeúnte. El trato solístico de los instrumentos, la negación de la belleza fácil y la concepción formal de la obra hace su escucha más exigente y severa, si bien un acto fértil, especialmente si su interpretación se hace viva y dramática gracias a un conjunto como este ensemble.

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