El apocalipsis llega con Soderbergh

  • El director estadounidense pone de relieve en 'Contagion' el "peligro" al que está expuesta la humanidad ante la aparición de una nueva epidemia por culpa de un virus mortífero y hasta el momento desconocido

El cineasta estadounidense Steven Soderbergh presentó ayer fuera de concurso en el 68 Festival Internacional de Cine de Venecia su último filme, Contagion, en el que aborda, de un modo apocalíptico, la rápida propagación de un virus mortífero y hasta el momento desconocido.

La cinta, que tuvo una discreta acogida este sábado por parte de la prensa de la Mostra, cuenta con un destacado reparto de actores, entre los que figuran Matt Damon, Marion Cotillard, Jude Law, Kate Winslet y Gwyneth Paltrow, parte muy importante de esta trama en la que, en ocasiones, es difícil distinguir la delgada línea que separa la realidad de la ficción.

Contagion, historia escrita por Scott Z. Burns, pone de relieve el "peligro" al que está expuesta la humanidad ante la aparición de una nueva epidemia, sobre todo en tiempos en los que los transportes hacen que un virus pueda transmitirse de Hong Kong a EEUU en cuestión de horas a través de un avión.

"La película es el resultado inicial de un debate con Scott. Nuestra impresión era que toda la parte científica en el filme debía estar extremadamente cuidada. Todas las escenas en las que se hablaba de virus debían ser realistas. Si no hubiera sido así, no habríamos podido contribuir a este tipo de género", indicó ayer Soderbergh durante la presentación.

La historia se enmarca dentro de una sociedad contemporánea globalizada que ya ha tenido que hacer frente a alarmas sobre epidemias mundiales y, en ese sentido, planea durante las casi dos horas de la película el ejemplo de la gripe A, un caso real que puede traer malos recuerdos al público que vaya a ver el filme. Esa alusión a las recientes epidemias, entre las que se encuentra una gripe aviar sobre la que las autoridades mundiales ya están advirtiendo de una posible vuelta a gran escala, hacen que la película de Soderbergh termine pareciendo del todo menos ficción y lanzando un mensaje de preocupación a la población. "Creo que todos nosotros sabemos de este problema (de las epidemias y el contacto por la piel). Es imposible dejar de pensar en una cosa de este tipo. De hecho, desde que llegué a Venecia no he parado de dar la mano a mucha gente", dijo el cineasta sobre la posible preocupación que pudiera causar el contacto humano tras ver su película.

Violencia, saqueos y un ejército controlando las calles de las ciudades, con algunas zonas en Estados Unidos que llegan a cerrar sus fronteras para ponerse en cuarentena, son otros de esos elementos apocalípticos que el cineasta ganador de un Oscar a la Mejor Dirección por Traffic (2000) utiliza en el filme.

A ello se une además el importante papel que juegan internet y los blogueros en la propagación del pánico entre la población y las dificultades de las autoridades para hacer frente a una epidemia de tales dimensiones.

A Soderbergh le acompañaron este sábado en la Ciudad de los Canales, entre otros, Gwyneth Paltrow y Matt Damon, quien indicó que no hay papel que resulte difícil junto al cineasta estadounidense y es por eso que ha trabajado tanto con él. Por su parte, la actriz quiso remarcar la diferencia que puede existir en la reacción popular ante una epidemia como la que muestra la película y los desastres naturales de huracanes o inundaciones, donde, dijo, el hecho de que ayudes a los demás no puede provocar que puedas contagiarte y terminar muriendo. "El caso de una epidemia te causa un daño a ti mismo, porque es un virus transportado por el aire y muy contagioso. La situación es distinta a la de inundaciones o huracanes. En el espíritu humano está siempre la voluntad de ayudar, pero en una situación como esta, que pone en peligro la supervivencia, se crea una realidad distinta", indicó la actriz.

La rueda de prensa sirvió además para que Soderbergh respondiera a preguntas sobre sus próximos proyectos, un filme sobre strippers masculinos y otro sobre el pianista estadounidense Wladziu Valentino Liberace, y para que precisara que esa retirada que anunció en una entrevista recientemente se trata solo de un tiempo de descanso. "Me tomo una pausa. Esto es lo que pasa. Es menos traumático de lo que puede parecer. Es solo un periodo de reposo", aseguró Soderbergh, quien también estuvo acompañado en la rueda de prensa por los actores Laurence Fishburne y Jennifer Ehle.

En la competición oficial, Poulet aux Prunes se llevó ayer una ovación por el cuento sobre una especie de Romeo y Julieta iraníes que Satrapi y Paronnaud han convertido en toda una declaración de amor al cine. "Es una declaración de amor al cine, a lo que es hermoso, al amor y a lo que es importante: hacer arte por el arte", explicó Satrapi. La cinta mezcla el cómic, los personajes de carne y hueso y la tradición de los relatos orales para contar la historia de Nasser Ali (Mathieu Almaric), un violinista que se enamora de una joven (Goloshifteh Farahani) cuyo padre se opone al matrimonio y se casa con una profesora (María de Medeiros) a la que no ama. "Yo quería hacer algo diferente" a Persépolis, la película con la que debutaron ambos directores y con la que se llevaron el premio del Jurado en 2007.

La segunda película presentada a concurso es la griega Alpis, de Yorgos Lanthimos, que también explora en el lenguaje cinematográfico causando desconcierto. La cuarta película de Lanthimos nace de la idea de que existen personas que se hacen pasar por otras que están muertas. La idea era hacer una película "sobre estas personas y no tanto sobre las que pierden a alguien y lo lloran", explicó Lanthimos, cuya propuesta fue bien recibida. "La historia está contada desde el punto de vista de personas que entran en esta vida distinta y huyen de la suya, haciéndose pasar por otros", señaló.

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