"A veces no se aprecia el gran esfuerzo que ha hecho Málaga con el Museo Picasso"

  • La exdirectora del MPM inaugura en octubre en Nueva York la primera exposición dedicada a la obra en blanco y negro del genio

Su salida del Museo Picasso Málaga (MPM) hace ocho años no ha mermado el entusiasmo por los pinceles del genio. Si acaso ha acentuado su afán por mostrar al mundo las infinitas vertientes del malagueño. Ahora desde su puesto de conservadora del Museo Guggenheim en Nueva York, Carmen Giménez ultima una magna exposición que llevará a la Gran Manzana más de un centenar de obras del pintor con el blanco y negro como denominador común. Su deseo inicial era que viniera a Málaga, pero los costes de los seguros lo han hecho imposible. "Estaban absolutamente a favor. Nos hemos quedado todos muy tristes de que la exposición no haya llegado", lamenta la experta.

-¿Podría afirmar que 'Picasso. Blanco y Negro' es la mayor exposición sobre el maestro que ha pasado por Nueva York?

-No puedo decir que sea la mayor porque esa fue la antológica que se hizo en 1981 para conmemorar el centenario de Picasso en el MoMa. Nunca se hará una como esa. Lo que sí puedo decir es que tampoco nunca se ha hecho una exposición centrada en la importancia que tuvo el blanco y negro en su obra.

-¿Cuándo vio la posibilidad de llevar a cabo el proyecto?

-En mi etapa como directora del Museo Picasso Málaga. Pero antes, cuando Dominique Bozo empieza con el Museo Picasso París muestra todo el legado de Picasso que recibe Francia en 1973 como pago de impuestos al Estado. Me marcó mucho esa exposición porque se vieron obras de Picasso que nunca se habían visto. Y reparé mucho en sus blanco y negros, y en sus grises.

-¿Por qué dice que fue en Málaga cuando empezó a darle vueltas?

-Cuando llego al Museo Picasso Málaga conozco la colección de Christine y Bernard Ruiz Picasso y me doy cuenta de que tienen maravillosos blanco y negros. Cuando diseño la exposición El Picasso de los Picasso para el museo ya tenía en mente hacer esta exposición. Recuerdo que de un lado colgué los blanco y negro y de otro los de color.

-Se va de Málaga y se lleva a Nueva York la misma idea en mente...

-Cuando salgo de Málaga el primer encargo que tengo es hacer esta exposición, por parte de la Royal Academy of Arts londinense. Pero a partir de 2005 empiezo a trabajar a tiempo completo para el Guggenheim y les propongo a ellos esta exposición. A Thomas Krens, su director le gustó muchísimo. Pero se marcha y entra un nuevo director -amigo mío también- y me dice que le encantaría. Al final, entre una cosa y otra se inaugura este año (risas).

-¿Y por qué no cuajó finalmente en Málaga?, ¿solo por los seguros?

-Se iba a hacer en Málaga. Bernard sabía de este proyecto y le hubiera gustado mucho hacerla, inspirada además por su propia colección. A José Lebrero también le gustó. Pero el problema es ese, el valor de los seguros. Al Guggenheim de Bilbao tampoco ha ido por la misma razón. Nosotros tenemos aquí en EEUU la garantía del Estado, si no sería imposible una exposición de esta magnitud. No puede viajar a un lugar que no lo tenga esa garantía. Y Málaga no la tiene. En España solo la tiene el Prado, el Reina Sofía y el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Mnac).

-¿Y por qué no ha llegado entonces a alguno de estos tres museos?

-No lo sé, yo no propongo estas cosas. Hoy día es muy difícil que las exposiciones viajen. No hay dinero. Los americanos tienen una infraestructura que no tiene Europa. Primero cobran las entradas muy caras y aquí sería imposible. En EEUU el coste se reembolsa a través de las entradas y de todo el marketing que ponen.

-¿No descarta todavía montar un exposición sobre Picasso en Málaga?, ¿o ya ha tirado la toalla?

-Y nunca tiro la toalla, pero tenemos que ser conscientes del mundo en el que estamos. No creo que se avecinen tiempos fáciles para algo así.

-¿Es solo una cuestión económica?

-Sí, solo económica. Ya no hay sponsors, en esta exposición nosotros no tenemos. Es muy difícil encontrar ya patrocinadores, incluso aquí en EEUU que tiene una tradición en prácticas de este tipo.

-¿Se verán en esta exposición cuadros del MPM?

-Sí, hay unos cuantos préstamos. Algunos cuadros se vieron ya en El Picasso de los Picasso. Sin Bernard ni el resto de la familia podría haberlo hecho. Han sido todos muy generosos. La mitad del centenar de obras procede de la familia, de sus colecciones privadas.

-¿Y el resto?

-El resto son préstamos de otras colecciones privadas como la Fundación Beyeler (Basilea), y algunos cuadros proceden del Museo Picasso de Barcelona y del de París. Pero los cuadros en blanco y negro están sobre todo en manos privadas.

-En EEUU ésta es una exposición inédita pero en España muchos de esas obras han podido verse ya, ¿sorprenderá entonces al visitante español?

-Sorprenderá porque jamás se ha visto este centenar de obras juntas y todas con la temática del blanco y negro y los grises en Picasso. En España sí se han visto muchos de esos cuadros porque vosotros a través del MPM lo habéis hecho posible.

-Podemos sentirnos afortunados entonces...

-El Museo Picasso Málaga ha hecho un esfuerzo muy fuerte. Habéis visto cosas fantásticas, aunque a veces la gente no lo aprecie lo suficientemente. Puede que sea porque no saben lo difícil que es hacer una exposición así, nadie quiere prestar estos cuadros.

-Entiendo que en cuestión de maestría en blanco y negro el 'Guernica' sería la pieza clave, ¿se le ha pasado por la cabeza llevarla para esta exposición?

-No voy a tener el Guernica ni lo necesito. Si llevas este cuadro a cualquier lugar a la gente ya le daría igual el resto de obras. Habría colas para verlo y no sería interesante.

-¿Cuáles serían entonces las 'joyas' de esta muestra?

--Tengo varios cuadros importantes. Picasso durante la guerra hizo muchos blanco y negros, aunque el empezó con esta técnica en 1905 e incluso antes. Yo empiezo con una obra del período azul, un cuadro de la colección del Guggenheim de Nueva York que se prestó para la exposición del Prado, Tradición y vanguardia. Se llama La planchadora y es como una grisalla. Después tengo otro maravilloso que representa el periodo rosa, se llama La familia. Y destacaría Las modistas, de 1926, fundamental porque entra en un blanco y negro premonitorio de lo que sería luego el Guernica. Y por supuesto se verá El osario, el gran cuadro del MoMa.

-¿Después de este magno proyecto le quedan fuerzas para acometer otro Picasso?

-No lo descarto, aunque cuando ves la dificultad de montar una exposición como esta, te lo planteas seriamente. Si fuera una antológica sobre Picasso entrarían todas las épocas y cuadros, pero aquí al ser sin color es más complicado. Cuesta mucho que te cedan obras y que estas que tengan nivel.

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