Mucho frío, buenos toros y poco toreo en la plaza de Madrid

El escaso ánimo de los toreros y la desagradable temperatura pudieron más que un encierro con muchas posibilidades en Las Ventas de Madrid. El viento agudizó el frío, y lo que es peor, encogió el ánimo de los toreros. A los toros, sin embargo, no les afectó. Y así, hubo un noble segundo con el que se vaticinaba triunfo, pero su matador, Andrés Palacios, se esmeró sólo en los detalles. Un cambio de mano, una trinchera, y pare de contar. El tercero, que se movía mucho y con importancia, acabó con las orejas intactas en el desolladero, esta vez porque el espada de turno, Torres Jerez, no terminó de cogerle el sitio, en realidad no llegó a ponerse de verdad frente a él. La bravura del cuarto, sin domeñar convenientemente por Antón Cortés, se hizo incómoda para el torero, a merced del crecido animal. Resumida la corrida en las tres circunstancias ya apuntadas, y que evidencian que cada uno de los tres toreros tuvo su oportunidad. Para ser justos del todo, no se deben pasar por alto las verónicas de compás abierto y suerte cargada de Torres Jerez al tercero y la buena estocada de Palacios al quinto. Nada más.

Está claro que la sufrida afición merecía otra cosa. Y no se diga los toros de Julio de la Puerta.

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