"Que el cambio en Cuba no se lleve nuestra sonrisa"

  • El sello granadino Iberia publica las dos últimas grabaciones del guitarrista cubano Joaquín Clerch, que incluye páginas esenciales del siglo XX dedicadas a su instrumento

Joaquín Clerch (La Habana, 1965) es uno de los más prestigiosos guitarristas clásicos de nuestro tiempo. Formado primero en su país al lado de algunos de los grandes nombres de la música cubana y luego en Salzburgo, hoy es profesor en la Universidad Robert Schumann de Düsseldorf. El sello granadino Iberia ha publicado sus dos últimos trabajos para el disco: por un lado, un repaso a los Estudios de Heitor Villa-Lobos y Leo Brouwer; por otro, el celebérrimo Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, que Clerch grabó en julio del año pasado junto a una Hispanian Symphony Orchestra dirigida por Enrique García Asensio, que completa el álbum con la Sinfonía y la obertura de Los esclavos felices del compositor bilbaíno Juan Crisóstomo Arriaga (1806-1826).

-Los Estudios de Villa-Lobos y Brouwer juntos en un disco: casi una historia de la guitarra del siglo XX. ¿Qué significan estas obras para el instrumento?

-Primero que todo, son obras de una gran envergadura musical que se encuentran entre las grandes composiciones para este instrumento. Segundo, le han abierto las puertas a un amplísimo horizonte, ya que han expandido el lenguaje y la técnica de la guitarra en dimensiones incalculables. Desde mi punto de vista el guitarrista que domine estas piezas está preparado para tocar casi todo el repertorio de la guitarra clásica, y digo casi por no parecer absolutista.

-¿Hay líneas musicales que vinculen el mundo de Villa-Lobos con el de Brouwer?

-Es difícil responder a esa pregunta, pero puedo decir que tanto en Brasil como en Cuba hay una presencia muy fuerte de la música popular, sobre todo aquella que destaca por su riqueza rítmica o armónica, y estos dos compositores beben de manera muy sustancial del folclore. Resulta por otro lado obvio que el lenguaje guitarrístico de Brouwer ha crecido entre las cuerdas del de Villa-Lobos.

-También presenta ahora en CD una nueva versión del Concierto de Aranjuez. ¿Se puede decir aún algo distinto de una obra tan clásica y tan célebre del repertorio?

-Lo mismo me pregunté cuando escuché Contigo en la distancia del maestro César Portillo de la Luz cantada por Luis Miguel... Quizás mi versión refleje mis gustos por la forma de la composición o por su orquestación, pero quizás no. Lo seguro es que me sumo a uno de tantos que han crecido amando a esta música, en la que siempre será posible encontrar espacio para un nuevo corazón.

-¿Cómo fue el trabajo con el maestro García Asensio?

-Fue sorprendente. Detecté en sus formas una maestría y una sabiduría especiales: él sabía ya cómo yo quería entrar o salir de aquel pasaje, a veces creo que comprendía aquello que ni yo mismo sabía que iba a querer hacer. También su manera de acentuar o decir aquel fragmento era una continua inspiración. En él vive lo español de una forma elegante y expresiva, al igual que en la música del maestro Joaquín Rodrigo.

-Usted fue alumno de Leo Brouwer y de Carlos Fariñas en Cuba y de Eliot Fisk y Nikolaus Harnoncourt en Austria, cuatro personalidades musicales extraordinarias y muy diferentes entre sí, ¿cómo marcó cada uno su carrera?

-Con el maestro Brouwer y el maestro Fariñas aprendí a amar y a respetar la música; ellos son el espejo de mi gusto, a ellos les debo gran parte de mi felicidad. El maestro Fisk fue un regalo tanto en lo profesional como en lo personal. Es uno de los artistas más completos que yo he conocido, de esos pocos que son capaces de mostrarte la belleza que tus ojos cegados por notas y armonía no son capaces de ver. Eso y mucho más es Eliot. El maestro Harnoncourt era la poesía, aquella que nace de la idiosincrasia del país que inspira la fuerza de la palabra... Después de sus clases me sentía tan cercano a Bach o a Mozart como me siento de la Guantanamera.

-¿Y cómo termina Joaquín Clerch, guitarrista cubano, de profesor en Düsseldorf?

-Sencillo. Viviendo en Austria, donde me había quedado trabajando después de terminar mis estudios con el maestro Eliot Fisk, supe por un alumno que se había convocado una plaza de catedrático en Düsseldorf; me presenté al concurso, y allí estoy.

-El año pasado nos dejó una figura legendaria de la guitarra española, Paco de Lucía, ¿qué opina de su legado?

-A veces el hombre se siente más cercano a Dios, a veces más lejos de él, incluso algunos no creen en su existencia, pero siempre está ahí. Mientras exista la humanidad habrá siempre un Dios; mientras exista la guitarra habrá Paco de Lucia.

-Desde su punto de vista, ¿en qué momento se encuentra la guitarra clásica tanto desde el punto de vista de la interpretación como de la composición?

-En general la guitarra clásica nunca ha sido un instrumento del gran público ni de las grandes salas de concierto, entre otras razones por su poco volumen. En mi opinión, la música clásica es cada vez menos popular. Posiblemente en las escuelas de música la lista de espera sea muy grande, pero cada vez hay menos personas que acompañan su copa de vino con una sinfonía de Brahms... Por otra parte la guitarra como instrumento es posiblemente el más popular del mundo. Es precisamente esta paradoja la responsable de que siempre haya alguien con quien compartir los cantos de la guitarra, también en su versión más intelectual.

-¿Esperanzado con el futuro de su país tras el acuerdo entre los gobiernos de La Habana y Washington?

-Le pregunta a alguien que cree en la política de su país. Cuántas veces escuchamos eso de "increíble, a pesar de lo jodida que está Cuba, la gente se sigue riendo"... Sería posible pensar también que sólo una política insensible podría llegar a arrancar la felicidad de sus calles. Yo me siento orgulloso de que mi Cuba siga gozando de música y de alegría, y si las cosas cambian, pues bien, será un sueño anhelado por muchos. Pero por favor, que el cambio nunca se lleve nuestra sonrisa, entonces si se nos moriría la música de tristeza, y anda que ya tiene penas...

Joaquín Clerch, guitarra. Iberia Classical (Sémele)

rodrigo / arriaga

Joaquín Clerch, guitarra. Hispanin Symphony Orchestra. Enrique García Asensio Iberia Classical (Sémele)

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