El cante de la campiña

  • Dos cantaores de la campiña sevillana, dos generaciones, dos formas de entender una estética

El cantaor Manuel Cástulo en un concierto reciente. El cantaor Manuel Cástulo en un concierto reciente.

El cantaor Manuel Cástulo en un concierto reciente.

Presentamos hoy dos grabaciones de sendos intérpretes de la campiña sevillana, dos formas de entender lo jondo que responden, con distintas personalidades, a una misma estética.

Con la misma ilusión del Ecijano se abre con una de las especialidades del cantaor, el cuplé por bulerías. En este caso para un clásico tango porteño de Gardel. Y es que El Ecijano es un reputado cantaor para el baile y posee un prodigioso sentido del ritmo. No en vano han contado con su voz bailaores tan diversos como Mario Maya, Matilde Coral, El Mistela, Milagros Mengíbar o Israel Galván. En la misma línea festera encontramos las bulerías, un cante ligado que firma el propio intérprete como autor. De hecho, El Ecijano ha escrito todas las letras que canta en esta obra, con la excepción de las dos que señalamos. Estas bulerías en tono mayor poseen mucho gusto festero que enlaza, por tonalidad y carácter con las cantiñas subsiguientes. Cantes del Pinini, de Córdoba y clásicos de Cádiz. Como el agua son unos tangos que, a pesar del título, no son los que popularizó Camarón a comienzos de los 80. En ellos le da la réplica al cantaor la voz fina de La Boterita. Recurre El Ecijano, entre otras, a las melodías de los tangos de Íllora que popularizó El Pele hace 30 años, tangos de Granada, etc. En la misma línea los cantes del Piyayo, que El Ecijano hace a ritmo de tangos aunque probablemente en su origen estos cantes fueran una guajira. De los mismos aires hispanos nos llega la milonga, un cante que denuncia la intransigencia y los totalitarismos del mundo del flamenco. Las bamberas también tienen este aire reivindicativo ya que se trata del himno de Andalucía adaptado a la melodía de los cantes de columpio. Los fandangos de Huelva completan esta parte rítmica, mayoritaria, de Con la misma ilusión. El paso de la seguiriya de Federico García Lorca es la base literaria del cante por este palo.

Manuel Cástulo pone su voz poderosa al servicio de las melodías clásicas de lo jondo

Pepe León El Ecijano (Écija, Sevilla, 1954) es un veterano cantaor para el baile, curtido en decenas de compañías y padre de la bailaora María José León y del guitarrista Manuel León. Ambos intervienen en esta grabación. Se inició como profesional a los 20 años y este es su sexto disco. De hecho El Ecijano se ha revelado como un entusiasta del estudio de grabación en los últimos años en los que ha registrado 5 generaciones (2007) y Flamenco, patrimonio de la humanidad (2010) al que ahora suma esta nueva obra.

Manuel Cástulo posee una voz poderosa, de timbre lleno, que pone en Entre tiempos, una vez más, al servicio de las melodías clásicas de lo jondo. Entre las novedades que propone la obra, el taranto acompañado por violín para una letra de Pedro Madroñal, el productor del disco junto a Chemi López. Los fandangos de Morente, morosos, pulidos, con la brillante guitarra de Niño Elías. En los cantes de fiesta el modelo es Perrate, con ese ritmo reticente característico del cantaor utrerano, uno de los números más destacados de esta obra. Con la guitarra clásica, del joven José de Pura que evoca aquí, con acierto, el poderoso pulgar de Diego del Gastor, el genuino acompañante, en todos los sentidos, de Perrate. Igual que su modelo, Cástulo incluye en este cante material melódico de la más diversa procedencia. Para la nana recurre el cantaor a una melodía popular armonizada por Manuel de Falla para una letra novedosa de Pedro Madroñal. Alegrías clásicas. La soleá es el tema más extenso del disco: casi 11 minutos para diferentes estilos y geografías, con el mejor referente posible, Antonio Mairena. Unas formas, por tanto, solemnes, enjundiosas, con mucha tierra. El repertorio melódico del cantaor por este palo es impresionante. Sin duda, este es su estilo de referencia. Por seguiriyas sigue en Triana y los Caganchos con remate por cabales. El disco se cierra por saetas con la introducción a guitarra de la marcha Amargura de Font de Anta a cargo del Niño Elías. Una saeta por seguiriyas clásica, tal y como la acuñara el Niño Gloria a principios del siglo XX, para una nueva letra, de Pedro Madroñal.

Este es el tercer disco de Manuel Cástulo tras Castillo del Alcor (2000) y El corazón por la boca (2014). Cástulo, que es un apodo familiar, es el nombre artístico que ha elegido Manuel Domínguez Gallardo (Mairena del Alcor, 1970) que se inició como cantaor en la adolescencia y ha obtenido, entre otros, el primer premio de cante en el Concurso de Arte Flamenco de Córdoba de 2013.

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