La ceremonia de la confusión

  • La compañía Ópera 2001 presenta hoy y mañana en el Cervantes 'Un ballo in maschera', la monumental obra de Verdi con libreto de Antonio Somma

Era un Giuseppe Verdi pleno de facultades, querido por su público y digno merecedor de formar parte de la historia de la música quien estrenó el 17 de febrero de 1859 su ópera en tres actos Un ballo in maschera en el Teatro Apolo de Roma. Sin embargo, aquel acontecimiento revistió un signo notablemente distinto del que el propio genio tenía previsto: el libreto de Antonio Somma, basado a su vez en el que había escrito Eugéne Scribe para la ópera de Auber Gustavo III, recreaba el asesinato del rey de Suecia durante un baile de máscaras celebrado en Estocolmo en 1782. Verdi no advirtió posibles problemas respecto a su proyecto, pero la sociedad romana, que frente a los envites románticos hacía gala de un conservadurismo de libro, consideró el asunto demasiado sensible y próximo y la censura terminó de hacer el resto. Finalmente, Un ballo in maschera se estrenó la citada jornada en una ambientación bien distinta, con tal de no herir a los bien pensantes de turno, trasladada al Boston del siglo XVII y con el monarca sueco cambiado por el conde Riccardo, el gobernardor de una ciudad que mantiene, necesariamente, una poderosa impronta colonial. A pesar de esta modificación, el estreno de Un ballo in maschera se saldó con un rotundo éxito y motivó la consagración de Verdi como verdadera alma mater del género operístico y verdadera alternativa a la hegemonía wagneriana en Europa. Curiosamente, en las décadas posteriores, y fuera ya de los recelos romanos, el título comenzó a ganar producciones en el Viejo Continente en dos formatos distintos: el que respetaba la intención original de Somma de narrar el ocaso de Gustavo III y el que adquiría rango de alternativa en el Boston de unos Estados Unidos aún por constituir. A esta segunda interpretación se adscribe el montaje de Un ballo un maschera que podrá verse hoy y mañana (a las 19:00) en el Teatro Cervantes, dentro de la temporada lírica, con una coproducción de la compañía lírica Ópera 2001 (vieja conocida de la afición malagueña, que aporta aquí sus solistas, orquesta y coro) y la parisina Ópera de Massy. Dominique y Constantin Rouits se hacen cargo de la dirección musical, mientras que la dirección escénica corresponde a Roberta Mattelli, la dirección artística a Luis Miguel Lainz y el diseño de la escenografía y el vestuario a Alfredo Troisi. El reparto, sin figuras de gran renombre, y distinto en cada una de las dos funciones, reúne a voces como Max Jota, Stoyan Daskalov, Paolo Ruggiero, Arturo Pastor, Liliana Mattei, Melanie Moussay y Violeta Lazin.

Aunque Verdi no aborda aquí de manera directa a Shakespeare, todo en Un ballo in maschera evoca la influencia del Bardo: a través del magnicidio, el libreto de Somma presenta un comienzo que recuerda vivamente al de Macbeth (con bruja de por medio) y que, exprimiendo el recurso del baile de máscaras, da buena cuenta de la misma ceremonia de la confusión que el dramaturgo inglés había adoptado en Hamlet, El rey Lear y Noche de Reyes, entre otras muchas comedias y tragedias. Respecto a la composición musical, el programa de mano de la producción que llega hoy al Teatro Cervantes reza así: "Un ballo in maschera es el deslumbrante resultado de la madurez creativa de Verdi. Llena de poesía, fuerza y expresividad. De gran colorido musical e intensa caracterización de los personajes, se consideró el mayor éxito de Verdi después del estreno de Il trovatore, seis años antes. Son numerosos los momentos memorables y las arias para el lucimiento de los solistas: La rivedrà nell'estasi, Di tu se fedele, É scherzo o é follia, Alla vita che tárride, Ecco, l'orrido campo, Morrè, ma prima in grazia, Eri tu y el dúo Teco io sto, uno de los más bellos e inspirados del compositor".

La compañía lírica Ópera 2001 comenzó sus actividades en España en 1991, como prolongación de la compañía matriz de París, de la que procedía, de la mano de la productora y promotora Marie-Ange así como del empresario y arquitecto Luis Miguel Lainz. La próxima cita de la (breve) temporada lírica del Teatro Cervantes será el 22 y 24 de mayo con L'elisir d'amore, la popular ópera bufa de Donizetti, en una producción del mismo Teatro Cervantes y Producciones Telón. Con una programación reducida hasta su mínima expresión para el género, los amantes de la ópera disponen aquí de su particular consuelo. Y sin auditorio en el horizonte (al menos, un horizonte razonable), todo apunta a que habrá que darse por satisfechos. Por ahora.

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